Salvatore (9ª parte)

La despedida

Un día, cuando menos lo esperaba, divisé en el horizonte un débil rastro de humo que, supuestamente, debía pertenecer a algún navío. Salvatore, viéndome tan tenso, dirigió sus ojos en la dirección en la que yo miraba. Saltaba con su mirada de la columna de humo a mis ojos, como intentando comprender. Cuando tuve la seguridad de que se trababa de un barco corrí con todas mis fuerzas al promontorio cercano donde, en previsión de este día, había depositado leña seca para prender rápidamente y más verde por encima para producir el máximo humo posible. La hoguera alcanzó casi al instante grandes proporciones y las llamas, merced a las ramas secas de fácil combustión, pronto se levantaron varios metros por encima de mi cabeza. Transcurrió como una media hora de incertidumbre y tensión en la que no perdí de vista la posible reacción que en el barco se tomase. Al no apreciar cambio de rumbo alguno bajé corriendo hasta la cueva y busqué, entre las cosas que había salvado Salvatore de mi llegada a la isla, un pequeño espejo de producir señales que había visto la primera vez que entré en la cueva. Desde un macizo rocoso elevado me puse a hacer señales como un loco. Esta vez sí se produjo un cambio en el navío, el cual ya casi había dejado atrás nuestra isla y se alejaba siguiendo su rumbo. Detuvo su marcha y permaneció quieto estudiando la situación. Al cabo de lo que me pareció una eternidad, divisé que desde la popa era arribada una pequeña embarcación, que pronto tomó contacto con el agua.

Tenía aproximadamente una media hora hasta que la embarcación arribase a la isla. Llamé a Salvatore y le expliqué que lo que tantas veces había soñado por fin se había producido. Le dije que abandonaría la isla yo sólo y que él se quedaría en ella, puesto que era su casa y lo único que conocía. No le expliqué, puesto que no tenía mucho sentido al no tener él una visión clara de la realidad, el impacto que produciría su aparición en el caso de ser descubierto y del fatal cambio que tomaría su vida si la ciencia tenía la oportunidad de acercarse a él. Me lo imaginé con montones de científicos alrededor, haciéndole pruebas y convirtiendo su vida en un infierno. Salvatore no se merecía eso. Ni como ser ¿humano? ni como amigo. Le dije también que fuera de su hogar y de su isla no había nada que mereciera la pena, que lo que me impulsaba a marcharme era la promesa que me había hecho de reunirme y de recuperar a mi hija y que mi vida no tendría sentido si no lo hacía así. Me miró fijamente, sereno, y así se quedó durante varios minutos. Lo atraje hasta mí y lo abracé fuertemente. Él se dejó achuchar y cuando me separé de él una gran lágrima había recorrido la mejilla de su imperturbable rostro y esperaba colgando temblorosa en la barbilla para caer sobre su velludo pecho. Asintió con un ligero gesto, llevó su tremenda mano a la cara y recogió con uno de sus dedos la lágrima que colgaba. La miró sorprendido y acto seguido levantó sus castaños ojos hacia mí. Sonrió, llevó su mano hasta el corazón y se alejó lentamente.

* * *

Han transcurrido casi cinco años desde que dejé a Salvatore al pie de la orilla de la playa. Mi hija y yo vivimos otra vez juntos, felices. Nunca le he contado lo que verdaderamente ocurrió después del naufragio y lo de mi convivencia en la isla con Salvatore. Ella me pregunta continuamente el porqué de mi cambio. Dice que desde que inicié ese viaje me he convertido en una persona más humana.

 


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Comentarios :

Imagen de Melip

Re: Salvatore (9ª parte)

Preciosa 9ª parte. La despedida ..... supongo que también será el final del relato. Bello final para un magnífico escrito sobre la amistad y por qué no, la supervivencia. Espero y deseo, Javier, que sigas brindándonos la posibilidad de leer más trabajos tuyos. También, como no, disfrutar de tus cuadros, que no nos podemos olvidar de ellos. Gracias por escribir y pintar.

Besotes.

Imagen de Melip

Re: Salvatore (9ª parte)

El problema ha radicado en que al estar fuera Roberto, no se podía publicar en el ritmo deseado. No obstante, el relato es lo suficientemente bueno como mantener la intriga y la emoción en todo momento. Espero que de verdad sigas enviando tus trabajos y nos hagas partícipes de tus nuevas obras.
Besotes.

Imagen de igancio

Re: Salvatore (9ª parte)

Supones bien, Melip, es el final. No lo avisé porque no quiero sacarle protagonismo al lector. Que sea él el que saque sus conclusiones. No estoy seguro de que haya sido una buena idea lo de las entregas, pues al no poder publicar con regularidad la gente se aburre y pierde el hilo y el interés. En fin, siempre estamos aprendiendo... ¡Y que no decaiga!

Gracias una vez más por tus alentadoras palabras. Mientras haya lectoras como tú siguiéndome, seguiré enviando cosas.