RELATO DE UN SUEÑO

Me levanto, me ducho y me visto, salgo corriendo hacia el hospital, dejando a mi pareja durmiendo con un beso, un hasta la noche y un te quiero...Me levanto, me ducho y me visto, salgo corriendo hacia el hospital, dejando a mi pareja durmiendo con un beso, un hasta la noche y un te quiero. Sin respuesta. Cojo las llaves del coche y salgo hacia el garaje. Cojo mi coche y me voy, entro a las siete de la mañana y ya llego tarde. El se levanta, se ducha y se va a la oficina, también va tarde, coge su coche y también a trabajar. Mientras yo estoy en el coche me doy cuenta de que nuestra relación esta llegando a la rutina, incluso hay días que estamos fríos, pero le quiero.

Pasa la mañana tranquila, estoy en mi planta del hospital, sentada en el control de enfermería, sola, miro su fotografía y el reloj, nos quedan ocho horas para vernos, le hecho de menos. Estoy sentada con mi pijama blanco y mi chaqueta azul marino, hace frío. De repente se abre la puerta con brusquedad y chillan diciéndome “ ¡Tu marido acaba de entrar en urgencias, a tenido un accidente!” Me pongo el fonendo en el cuello y hecho a correr detrás de ella. Llego a urgencias lo veo allí, rodeado de médicos y enfermeras.

Esta allí dormido como lo deje rodeado de sangre, “ ¡no respira!” dice un médico, “¡no tiene pulso!” dice la enfermera, “¡palas a trescientos!” dice el médico, yo corriendo y ayudando como una enfermera más, no responde a las palas, me subo encima de la camilla, encima de el, le hago la reanimación cardiaca mientras lo trasladan a cortinas, yo empujo, su corazón es el mío, si se para, se para el mío, llegamos a cortinas y sigo con la reanimación, le ponen los controladores y no reacciona, ha perdido mucha sangre. El médico que es el Dr. Riol me coge me coge de la mano y me dice suavemente “ Sheila déjalo, no se pudo hacer nada...” yo me quedo paralizada, sus ojos cerrados, “Oyó el te quiero de esta mañana?” pienso...”Vamos a fuera...” me sacan, me alejan de el...no lo pude salvar..., que clase de enfermera soy...estoy en el pasillo, delante de la puerta, llorando, pensando en mi vida, en nuestra vida, lo quiero...se abre la puerta, lo sacan, tapado con una sabana blanca, pido verlo por ultima vez, lo miro, lo beso. Se me lo llevan...”¡nooo!” grito, me caigo, me caigo al suelo, me quito el fonendo, lo tiro y decido que me retiro.

Contigo se fue mi vida y mi vocación...

Te recordaré siempre.


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