Regalo de Navidad

La acción transcurre en un pueblecito cualquiera, durante la fría navidad de un año cualquiera y en el seno de una familia muy humilde, aunque no cualquiera. En realidad, no es más que una pequeña historia de amor y de esperanza. Amadeo, el padre de la familia objeto de esta historia, es un hombre honrado y justo. Es jornalero y a pesar de sus interminables jornadas de trabajo, lleva para casa una mísera paga que apenas le permite a él y a su familia llevar una vida digna, aunque austera y llena de privaciones. Su mujer, Esperanza, piadosa donde las haya, está aquejada de una dolencia que poco a poco va acabando con su vida. Sus dos hijas, Fe, de siete años y Luz Divina, de cinco, educadas en el amor y en los valores que les inculcan sus padres, conforman el cuadro de esta familia, rica en espíritu, aunque pobre de solemnidad en lo que a cosas materiales se refiere.Hoy es Navidad. Esperanza, viendo a su marido serio y taciturno, le pregunta cuál es la causa de su preocupación. Amadeo, desganado, le recuerda la fecha que es y que en esta noche tendría que estar depositando los regalos a los pies del árbol. Pero no hay regalos. Le dice que se mata a trabajar y que no es capaz de traer para casa más que cuatro monedas que apenas alcanzan para el sustento. Le pregunta si se ha fijado en la cara que ponen sus hijas cuando cualquier niña rica pasa por su lado con una muñeca en brazos. “Lo que yo daría por cambiársela”, comenta. Esperanza le acaricia cariñosamente la nuca y le mece los cabellos. Intenta confortarlo diciendo que no debe afligirse, que no tiene la culpa de ser pobre y que ellas prefieren ser felices y a todo el dinero del mundo. Amadeo asiente pero no se consuela. Por si fuera poco la felicidad de la familia no es plena por causa de la enfermedad que ella padece. Amadeo esta vez rompe a llorar sin que las palabras cariñosas de su mujer le alivien. Esperanza se lleva el dedo índice a los labios para que su marido baje la voz y le dice con mucha serenidad que ella no pierde la esperanza, pero que si El Señor ha dispuesto para ella ese destino, hay que aceptarlo. Se van los dos para la cama consolándose mutuamente.

En el pueblo vive un empresario muy rico y de buen corazón. Cada año acostumbra a hacer una buena acción por estas fechas y éste se ha propuesto llevar regalos a todos los hogares de los niños pobres a instancias del sacerdote de la comunidad. Ha hecho una lista y ha comprado gran cantidad de juguetes, que se dispone a repartir él mismo. Para ello deberá vestirse de Santa Claus y entrar en las casas a la vieja usanza; es decir, a través de la chimenea.

Llega a la casa de Amadeo bastante avanzada la noche y escala por la pared trasera, evitando hacer ruido. Comprueba con satisfacción que la chimenea es lo suficientemente amplia como para dejar pasar su más que generoso cuerpo. Asegura una escalera de cuerda al borde y va descendiendo poco a poco al interior de la casa. Se está sacudiendo el hollín y ajustando su traje cuando una voz le sorprende a sus espaldas:
-Te estaba esperando –la voz de Fe rompe el monótono silencio de la noche- Has tardado mucho.
-¿Eh? ¿Quién…? El falso Santa Claus, sorprendido por la voz de la niña, balbuce entre dientes varias exclamaciones. Al final, algo recuperado de la sorpresa, contesta:
-¿Qué haces tú aquí a estas horas? Se supone que tendrías que estar en la cama, durmiendo y soñando con… ejem…conmigo.
La niña le mira directamente a los ojos, sin pestañear. Al cabo de unos instantes le responde:
-Estoy aquí porque quiero proponerte un cambio.
-¿Un cambio? –responde el empresario- hummm… ¿De qué se trata?
-De los regalos que traes para mi hermana y para mí.
El empresario va a abrir la boca para protestar y preguntarle a la niña cómo sabe lo de los regalos, pero después de mirarse de arriba abajo, dibuja una leve sonrisa en su rostro, apenas disimulada por la barba postiza que lleva.
-Bueno, ¿Puedo preguntarte por qué quieres cambiarlos?
- Sí, puedes –responde Fe.
-¿Y bien? –vuelve a preguntar el falso Santa Claus.
-Queremos cambiar los regalos que nos traes por la curación de mi madre. Creo que se está muriendo. Tú eres Santa Claus y tienes suficiente magia para hacerlo. Mi hermana y yo no queremos juguetes, mejor dicho, sí los queremos, pero juramos no desearlos nunca más si la curas y haces que nuestra familia vuelva a ser feliz como antes. Dos gruesas lágrimas aparecen en su preciosa carita y emprenden un vertiginoso camino descendiendo hacia ninguna parte.
El empresario no sabe qué responder. Cuando reúne las fuerzas suficientes para hacerlo, el nudo que le oprime la garganta se lo impide. Se acerca al sofá donde está Fe y se sienta a su lado. Carraspea.
-Verás, pequeña, yo sólo soy un pobre viejo con más voluntad que otra cosa. Lo que me pides es algo que me va a resultar tremendamente difícil concederte. A pesar de ser yo Santa Claus –se siente como un estúpido al decir esto- hay cosas que no dependen de mí directamente y sí de El Señor. Hablaré con Él y le transmitiré lo que me has pedido. No pierdas la nunca la esperanza y confía en mí.
-Siempre he confiado, Santa. Tengo una fe ciega en ti, aunque las niñas de mi colegio me digan que soy una tonta por pensar que existes.
-Bien, ahora tengo que marcharme, pero estate segura de que hablaré con Él para que interceda por tu madre y se cure muy pronto. No le digas a nadie que hemos hablado. Será nuestro secreto ¿De acuerdo?
-Vale –respondió Fe.

* * *

Han transcurrido ya seis meses desde que el empresario y Fe mantuvieran su conversación. Amadeo asiste con su familia a la iglesia, como todos los domingos. A la salida de la misa se encuentran con el empresario.
-¡Oh! –dice Esperanza- He rezado mucho por usted. En realidad no sé cómo vamos a pagarle los gastos de…
El empresario la interrumpe.
-¡Qué día tan maravilloso! –le guiña un ojo y la mira con complicidad, a la vez que mira de reojo a Fe- ¿A que sí, pequeña?
Fe y su hermanita están cogidas de la mano de sus padres y muestran una de las sonrisas más radiantes y sinceras que un niño sea capaz de manifestar.
 


Tags:

Comentarios :

Imagen de karmen

Re: Regalo de Navidad

Hermosa historia de AMOR y ESPERANZA, así, con mayúsculas.. Gracias Javier, tu relato me ha emocionado...

Apertas..

Imagen de Melip

Re: Regalo de Navidad

Javier, gracias. Qué maravilloso relato. Lleno de esperanza y amor. Algo que nos hace falta a todos en algunos momentos o en muchos momentos, depende. Feliz año 2008 y que los proyectos los veas realizados y los sueños cumplidos. Besotes.

Imagen de igancio

Re: Regalo de Navidad

Un placer, Karmen. Me alegra tener noticias tuyas. Apertas para ti tamén.

Imagen de igancio

Re: Regalo de Navidad

Gracias, Melip, lo mismo te deseo. A pesar de todo lo que vemos y oímos a diario, no nos queda más remedio que seguir confiando en el ser humano ¿No crees? Es un pequeño alegato para ver si podemos hacernos un poco mejores cada día.