" Pobre Pintor "

A veces me despierto sin ganas de pararme, pensando en mi vida errante y me quedo sobre mi cama. A donde irán mis ganas hoy... Mis ganas de inmolarme por una causa ejemplar, que llene a la persona que te ama.
Con aversión me escucho en mi interior y me da pena; Al fin logro levantarme de mi cama, veo el colchón viejo que se asoma entre las rotas sabanas, que me regalaron un buen día de esos, trato de taparlos para no verlos y darme cuenta que soy pobre, y no cuento con nada mas que con unos pinceles viejos, unos oleos, tela, que vaina, me falta un color, el blanco, me recuesto en mi banquito preferido, me como un trozo de cazabe con queso y un café aguarapao, enciendo un cigarro preparándome para comenzar, comenzar a que? Tenso la tela en la madera, y la miro fijamente, mi cabeza comienza a dar ideas destellantes, tomo mi lápiz y a la odisea!!! Rayas aquí, rayas allá, empieza a tomar forma,; han pasado cinco horas. Me despego de la tela; coño tengo hambre, toc...toc...toc... Quien será? Abro la vieja puerta de madera, y es el tipo que cobra el alquiler de la casa, lo que me faltaba, no tengo plata, el buen arrendador se marcha, no sin antes murmurar un, coño e`la madre, me entristezco un poco, me destapo una lata de atún popular, con cazabe, no es que me guste mucho, pero es lo que tengo, me doy un banquete y una rica merengada de tubo, o sea Agua natural, ya que vendí la nevera para ayudar a unos amigos y poder comprar una caja de atún popular y un montón de cazabe, tremenda dieta, enciendo otro cigarro y me acerco a la tela, observo a un hombre agachado en el suelo, recostado de una escalera, que es la entrada a una casa de clase media alta, con gorra en mano pidiendo limosnas, y un cuadro volteado a su lado, en una noche fría con faros encendidos a los lados y varios transeúntes paseando por esa calle, el hombre tiene alrededor de treinta años, de aspecto jovial pero con una chiva extremadamente larga, y cuenta con unos billetes en su gorra, que se asoman como llamando a los demás, para cubrir alguna necesidad, la cara entristecida, con la mirada fija en la nada que lo acompaña.
Creo que va a quedar bien esta tela, busco las pinturas, enciendo la radio y una música extranjera se escucha, de esas que no se entiende nada, trate de cambiar el dial y no agarra otra emisora, tendré que aprender a escucharla, con paleta ya en mano, pongo negro para el fondo, hay que degradarlo un poco que vaina, no hay blanco, me alejo y me siento, pienso de donde sacare para comprar el que me falta y me es indispensable para todo; Hurgo entre mis cosas a ver si veo algunos centavos antes que me cierren la tienda, ya que se acerca la noche y no me gusta salir de casa, doy vueltas en mi espacio y decido ir a pedir la pintura a crédito, nunca lo habia echo, pero cuando comienzo a dar color no me gusta parar, me arreglo un poco, sacudo los zapatos, me asomo al espejo y veo un rostro desaliñado y greñudo, me pongo una gorra en mi cabeza para disimular mi descuidada cabellera, mi pantalón sucio y manchado con colores de aceite por doquier, parece una obra de Kandinsky. Sin mas , me enrumbo al negocio que esta algo lejos de mi casa, pregunto la hora, falta un cuarto para las siete, a esa hora es que cierran, acelero el paso y llego por fin a la tienda, un poco cansado y expongo mi problema al encargado, luego de diez minutos de ruegos, me marcho con ganas de pintar, triste y lloroso pues no me dieron el blanco.
Cansado y con sed deambulo con paso lento por las calles, no hay casi personas, pienso en el porque de la negativa del encargado, eso que le mostré la tela para que comprendiera mi problema, cuando acabara el egoísmo, y no es tan cara la pintura; me acerco a unos escalones y me siento a descansar para seguir a casa, con mis ganas casi destrozadas, cuando se asoma un joven por la ventana, corriendo, pues doy mal aspecto a la entrada de su hogar, lo miro a los ojos y me retiro hacia un lado recostándome de ellos sin entorpecer su paso, de pronto me aborda un niño con una moneda en la mano, Dios te bendiga carajito! Y le conté lo que me paso y mostré mi tela; Con una sonrisa se marcho, guarde la moneda en mi gorra me quede varias horas sentado en el piso recostado de esas escaleras, pensando, ido de la realidad, caí en un trance, después de haber conversado con aquel niño; volví en si, y vi mi gorra con dinero suficiente para comprar unos cuantos oleos mas, me sorprendí con miedo y pena me levante azaroso y corrí a casa, ya era media noche, todavía impactado por lo que me había sucedido me quede dormido en mi banquito.
Otra vez el día, el sol traspasaba unas cortinas de mi taller, deslumbrándome, que sorpresa al abrir mis ojos, no estaba mi tela!!! La abre dejado en aquel rincón donde me quede anoche? Salí presuroso con paso firme y como loco, llegue y no estaba, que rabia camine, camine por todas las calles y avenidas, en vano tanto esfuerzo, preguntándole a la gente si la habían visto, con respuestas negativas y miradas esquivas, ya no me importaba nada estaba totalmente destruido; me cayo la noche y me enrumbe a casa triste y cabizbajo, llegando observo una multitud de vecinos que nunca había tratado, en la entrada de mi morada, lo que faltaba, me están desalojando me entra un frió por todo mi cuerpo, y mis lagrimas brotaron espontáneamente, corrí y al llegar estaba la orden judicial de desalojo. No hable nada, agarre lo poco que tenia, con dos bolsas me bastaba, ahora camino más solitario que nunca, por lo menos antes hablaba con mis pinturas y ahora solo conmigo mismo. Pasaron días, meses, un año, durmiendo donde me agarrara la noche y pidiendo dinero en aquel rincón junto a las escaleras donde aquel niño una vez me regalo la moneda y avivo mi corazón por unos instantes y conseguí inexplicablemente para comprar el blanco.
Uno de esos días me acerque a los vidrios de una galería, y para mi sorpresa, hay estaba mi hermosa tela, pintada, culminada que bella había quedado, quien la habrá pintado? Hasta parece que le hubiese modelado a ese pintor, me fui a mi rincón, y la gente que veia esa pintura se me acercaba, y preguntaban cuanto me habían pagado!! Yo le eche mi historia, sin saber si me creen , pero algunos se retiraban indignados, por la suerte que me ha tocado vivir, ya no me siento tan solo, pues mucha gente va a escucharme, y parece que un buen samaritano amante del arte me va dar cobijo en un hogar para personas de la calle. Reflexiono, y porque he vivido esto? No se si irme o quedarme extraño mi cama vieja con las sabanas rotas, el queso, el cazabe con atún que comía al acostarme, un baño de vez en cuando, que me echaba los viernes y martes; me voy a un hogar desconocido que me brinda la vida, la suerte, será que me ha tocado? Se equivocaría conmigo?
Y al hogar ya he llegado luego de una taza de café que aquel buen samaritano me brindo; al entrar una luz intensa me encandila, me abraza y cuando pude abrir mis ojos era aquel niño junto a Dios.
 


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