El niño

Era en aquél entonces una noche de un triste y frío invierno., para ser un poco más exactos era julio. No hubo un invierno tan frio desde hacia siglos y siglos.La luna alumbraba detrás de las nubes, y sus rayos caían sobre los nevados bosques de la región, los cuales se sacudían por la fuerte ráfaga de viento proveniente del sur, un viento que te congelaba hasta los huesos. Entre tanto había alguna ventizca y empezaba a nevar de nuevo, luego se despejaba y empezaba a llover. Pero la luna insistía en poder mostrarse a través de las nubes, aunque con pocas veces lo lograba.
Entre aquellos bosques sólo se encontraba un gran castillo, bordeado por sus jardines, estatuas y rejas. Las estatuas, tan antiguas como el castillo, eran hermosas verlas de blanco nieve. Pero los jardines, a causa de su falta de mantenimiento, daban muestras de que aquél castillo habia estado desocupado desde hace décadas, pero ahora no era así.
Era en esta noche, precisamente, que nose encontraba desocupado. En una de sus cientos de habitaciones se encontraba un pequeño niño. La habitación estaba cubierta de retratos de antiguos personajes, pero todos se encontraban rasgados y derraídos. las paredes mostraban gran cantidad de recovecos. El niño se encontraba en un rincon apartado de la entrada, y sostenía con sus manitos un pequeño fósforo. La llama bailaba al compás de las sombras y le proporcionaba calor, al menos por un instante.
Sólo le quedaban dos fósforos por prender, el niño le pedía a dios que le quite el sufrimiento de sentir ese frío atroz.. pero el no sabía que sus segundos ya estaban contados. Y que su infantil y pequeño corazón dejaría de latir en cuanto se consumiera la diminuta llama. Tampoco sabía que ya hacian tres días que en el pueblo lo buscaban desesperadamente.
La única esperanza del niño era poder volver a ver a su padre y a su madre, ya difuntos.
Poco a poco su esperanza se empieza a cumplir y logra ver a sus padres y junto con ellos a sus abuelos. Lo esperaban con los brazos tan abiertos como los de un padre cuando va a abrazar a un hijo perdido. Todos sonreian.

Antepenúltimo latido, Sístole..

De a poco la luna, el frío, los bosques, la nieve, las estatuas y el castillo, se iban desvaneciendo.

Penúltimo latido, Diástole.

Sus padres y sus abuelos lo llamaban para que se acerque al cálido calor de un hermoso hogar, un hogar como el que nunca habia tenido, con el cuál soñaba cada noche mientras vagaba por el pueblo.
Era triste ver como sus ojos se humedecian al ver, desde afuera, como una familia comia junto al fuego. Mientras que el niño lo único que comia era lo poco que lograba conseguir de la gente, la cual lo ignoraba al pasar por su lado..
Su madre, con lágrimas en los ojos, lo llama para darle un gran abrazo. Su padre sonrie por detrás de su madre.

Último Latido, Sístole.

La familia se volvió a reencontrar alegremente, y por fin pudieron vivir unidos.

Al dia siguiente de la nevada, los sabuesos dieron en la pista y lograron encontrar al niño.. pero ya era tarde. El pueblo entero lloro su muerte. Todos conocian al niño. Era tan solo un huérfano bueno y gentil que no tenia hogar.

FIN


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Re: El niño

Es un relato que en su tristeza, lleva la alegría del reencuentro, pero nos muestra como frecuentemente tarde nos damos cuenta de lo que teníamos y no apreciamos, tal como le pasó a esta población, que no le supieron dar el cobijo necesario cuando lo requería y solamete les quedo llorarlo al darse cuenta de su propio error.

Buena metafora.