"EL MANIFIESTO"

El secretario subió al estrado ante la mirada atenta de los más de doscientos representantes de las naciones integrantes de la Asamblea General. Una vez arriba, dejó sobre el atril el guión mecanografiado del único tema a tratar en el orden del día y que era precisamente el objeto por el que habían sido convocados. Levantó la cabeza del atril y paseo lentamente la mirada por todos los integrantes buscando la máxima atención. Después de pensarlo mejor, apartó los folios a un lado, respiró profundamente y se dirigió de esta forma a los compromisarios: -Miembros de la Asamblea -hubo un leve pitido de la megafonía, que fue corregido inmediatamente por el técnico- como representantes de todos los ciudadanos del mundo tenemos hoy la difícil y delicada tarea de tomar en consideración y votar la propuesta que nos ha hecho el MASP, que como todos sabéis por haber sido informados en la convocatoria, son las siglas del denominado Movimiento Animal para Salvar el Planeta, que habría sido creado hace apenas unos meses y del que hasta hoy no teníamos conocimiento de su existencia.

* * *

Algunos años antes, el reino animal en pleno, viendo el deterioro experimentado en los últimos tiempos y la irremisible marcha atrás en la que estaba implicada el planeta, había decidido organizarse y elevar una protesta formal ante el causante de todas las desgracias: El ser humano. Pero… ¿Cómo hacer para que tan egoísta ser reconociese sus errores y se implicase seriamente en rectificarlos?
Los animales, salvados los primeros pasos dados en pro de la organización, habían conseguido concertar una reunión a la que asistiría, como mínimo, un representante de cada especie. La concentración debería realizarse en una zona muy concreta, que permitiese la asistencia a todos los seres vivos que pudiesen desplazarse. Se eligió un extenso valle por el que discurría un río que al desembocar en el mar formaba un amplio estuario. De esta manera quedaba garantizada la oportunidad de asistencia de todas las especies: Las acuáticas de los océanos y ríos, las terrestres así como las aves e insectos.

Se había designado para dirigir y mediar en la reunión a un gorila, elegido éste por tener justificada fama entre sus semejantes de sabio y erudito. Levantó los brazos el simio como señal de que quería empezar a hablar. Todos callaron de inmediato.

-Queridos hermanos, nos hemos reunido hoy por primera vez desde que hace muchos millones de años la vida comenzó a manifestarse en este planeta. Es una reunión histórica y establece un antes y un después a partir de la cual el ser humano dejara de tener el monopolio en cuanto a las decisiones globales que afectan al planeta se refiere. Desde el inicio hemos pasado por situaciones difíciles, pero siempre la vida ha sabido salir adelante. Pero toda esa etapa de felicidad y prosperidad toca a su fin. El hombre, terco como ninguna otra especie que haya existido hasta el momento, se empeña en dar por finalizada esta etapa y por acabar con todo vestigio que responda a lo que conocemos por vida. Dramático, sí, pero no todo está perdido. El daño es inmenso, pero tal vez estemos aún a tiempo de actuar y de dar una oportunidad a las generaciones venideras. Para ello tenemos que hacer entrar en razón a la especie humana; empresa harto difícil, pero estamos obligados a intentarlo. Dicho esto -continuó el gorila- vamos a abrir un debate en el que cada uno debe exponer los deterioros y carencias que experimenta su hábitat. Empezaremos, si os parece bien, por las especies del mar, que debido a lo poco profundo del estuario están un poco apretadas. ¿Quien quiere hablar primero?

Todos los seres dirigieron la mirada hacia la parte más profunda del estuario, donde, debido a la gran cantidad de peces que allí había, se advertía una especie de efervescencia en las aguas. De esa revolución surgió una gran aleta. La aleta de una gran ballena blanca. El gorila levantó uno de sus brazos para cederle la palabra al cetáceo.

-Todos conocéis los problemas que arrastra nuestra especie. A la persecución despiadada a la que hemos sido sometidas desde tiempos inmemoriales, se une ahora una explotación sin control de los recursos de los océanos. Las especies que habitualmente nos sirvieron de alimento aparecen ahora casi extinguidas. Los fondos marinos son el basurero privado de la humanidad y están atestados de elementos contaminantes y radiactivos. Decenas de nuestras compañeras se suicidan en masa todos los días porque dicen preferir la muerte a este continuo sinvivir. Quedamos pocas y a este paso nos extinguiremos en unas pocas décadas.

El gorila alzó la mano para pedir silencio, pues había invadido el valle un creciente murmullo en el que las especies más agresivas y fuertes como el tiburón, el oso, algunos felinos, cocodrilos y otros, pedían venganza y una lucha encarnizada para acabar con la especie humana.

-¡Acabemos con ellos! -la voz del tiburón se elevó por encima de las demás- ¡No merecen la menor consideración! Estamos en esta situación por su ineptitud. Somos mucho más numerosos y podemos atacarles desde muchos frentes. ¡Venceremos!.

El gorila bajó la cabeza pensativo. Al cabo de unos instantes volvió a levantar los brazos pidiendo silencio.

-No podemos ni debemos hacer eso. El planeta nos necesita a todos y unos dependemos de los otros para subsistir. El nuevo status ha de hacerse con todas y cada una de las especies que estamos aquí, incluida la humana.

Después de un rato de deliberaciones entre las especies todos convinieron que el gorila tenía razón. Sigamos -dijo- De entre las aves ¿Quien quiere dar su queja?

De una zona elevada, próxima al lugar donde se encontraba el mediador, alzó el vuelo un ave majestuosa de considerables proporciones. Fue a posarse en el atril, muy próxima al gorila.

-Habéis oído que la situación de la gran ballena blanca es desesperada -dijo el águila real. Pues nuestra situación no es mucho más halagüeña. La tala incontrolada de árboles, los incendios, los pesticidas, los humanos insensibles deseosos de tenernos disecadas, así como la destrucción progresiva de nuestro hábitat nos ha llevado al borde de la extinción. Apenas quedamos unos centenares en el planeta y nuestra desaparición es prácticamente un hecho. Tendría que producirse un cambio radical para que nuestra especie se recuperase y prosperase. Nuevo murmullo general. El gorila volvió a tomar la palabra.

-Creo que está por ahí el oso polar, que también tiene algo que decir
El blanco pelaje del gran oso blanco hacía resaltar, como si de una intensa luz blanca se tratase, la grandiosidad de este solitario y temperamental animal.

-Con el calentamiento el hielo se derrite a marchas forzadas, de manera que pronto nuestros dominios se verán drásticamente reducidos. Por muchas zonas se ha reblandecido tanto que resulta muy peligroso para nuestros hijos. Las matanzas de focas, nuestro principal alimento, han reducido de tal manera la especie que nos cuesta mucho trabajo alimentarnos y sacar adelante a nuestras crías. Somos ya una especie rara.

La reunión se fue desarrollando por espacio de tres largos y agotadores días y en ella todas las especies amenazadas y las que lo creyeron oportuno expusieron sus quejas. Al final, después de mucho deliberar, habían conformado un manifiesto que sería trasladado a la Asamblea General de las Naciones Unidas, alto órgano deliberante a nivel mundial y en el que todos los países estaban representados. Tenían la esperanza de que de esta reunión saliese consensuado el futuro del planeta.

* * *

El Secretario General fue leyendo con implicación ante la Asamblea todas y cada una de las propuestas que los animales habían puesto en el manifiesto. En total unos sesenta folios. Su lectura le había llevado -dada su extensión- un par de horas largas. Cuando acabó llevó la mano hasta los lentes, se los quitó y con un gesto lento y estudiado los depositó en el atril, muy cerca de los folios del manuscrito. Levantó la cabeza para proceder a la votación del manifiesto a la vez que sus ojos, abiertos de par en par por lo que estaba observando, querían salírsele de las órbitas. Los asientos donde los compromisarios estaban instalados un par de horas antes, permanecían ahora completamente vacíos.
 


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Re: "EL MANIFIESTO"

Me gusta pensar como Melip, y creer que aún estamos a tiempo... Otras veces me acerco más a tu visión algo derrotista /realista...pero deberíamos intentar que hubiera más Melip. Solo con Actitud positiva se logran (y solo " a veces") las cosas. Te seguiré leyendo..

Un abrazo,

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Re: "EL MANIFIESTO"

Felicidades por el tema escogido para este relato. Ya habíamos cruzado unas líneas a este respecto y sabes cual es mi opinión. Confio en el razocinio del género humano y que más temprano que tarde solventaremos los problemas que nos están llevando al deterioro y, sin querer ser alarmistas, casi debacle de un planeta llamado Tierra.

Besotes.

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Re: "EL MANIFIESTO"

Dicen que un optimista, es un pesimista mal informado. Pero déjame que sueñe. Gracias y besotes.

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Re: "EL MANIFIESTO"

Karmen, creo que en casa no les gustaría que hubiera más Melip!!!!. Jajajajaja. Con una ya tienen bastante!!!. (Te entiendo en qué sentido lo dices, pero me hizo gracia porque pensé en los que tengo aquí!!!). Besotes y gracias...

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Re: "EL MANIFIESTO"

Melip, permíteme que sea un poco escéptico en relación con la supuesta implicación y concienciación del ser humano para con su entorno. Ojalá tengas razón.

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Re: "EL MANIFIESTO"

No se merecen, Nube. Es vuestra lectura mi mejor recompensa.