Aquellas Tardes

Nunca me había parado a pensar en el profesor. Recuerdo que me ha dado clase por tres años, pero en todo este tiempo solo fue un profesor al cual había que rendir algún respeto.
Hoy, mientras estoy sentada frente a él; admiro sus manos varoniles y sus ojos de un profundo negro. Quizas ha sido su voz tan masculina y carente de emociones, lo que me impulsó a contemplarlo. Mi profesor de castellano no es lindo, ni siquiera atractivo. No entiendo porque me fijo en él.Quizás los acontecimiento de la mañana han sido el motivo. Mi madre me acaba de comunicar la noticia de la muerte de uno de mis abuelos y mi padre ha salido sin despedirse de mi.
Todo eso me ha dejado descolocada. No se que tiene que ver el profesor en esto. Solo se que hoy en la mañana me ha sonreído, una sonrisa vano. Mi profesor no es de muchas palabras, nunca se le ha visto interesado por algo; excepto talvez, su clase.
Me siento confundida, los sentimientos de preocupación me embargan, por el otro lado me siento en la nebulosa mirándolo. Martín no es un joveno, al contrario tiene muchos años dando clases. Vive en un cartucho cerca de la escuela y todos los días los vecinos tienen una nueva historia que contar acerca de él y su esposa. Una mujer que ha salido de la vía pública. Tengo que aclarar que no me gusta como hombre, nunca me ha gustado, al menos no en lo físico. Siento que admiro su forma de ser, tan relajada, tan fuera de lugar. Él no es libre, se le nota en su modo de vivir, en su modo de ver y dirigir las cosas.
Yo en cambio soy libre, puedo hacer lo que quiera. Tengo amigios y soy feliz. No salgo todos los fines de semana, siempre me quedo en casa. Algunas amigas dicen que soy muy aburrida y que vivo en mi propio mundo. Pero esta bien, las críticas no me afectan y su falta de confianza para conmigo...hace años que ha dejado de importarme. No me importa mostrarme tal cual soy.
Mi profesor sigue hablando, hoy estamos estudiando "El extraño caso de Mister Jelkin y Mister Hyde" nunca me ha gustado la historia, nunca la he podido leer por completo. No quiero leer sobre personas que se encuentran encerradas en sus propias personalidades pues no soy así.
Vuelve a pasar a mi lado, sus labios dibujando una sonrisa sarcástica. Me entreta mi anterior examen, un nudo en la garganta se me forma. Mis amigas miran por encima de mi hombro y me felicitan; he sacado la mejor nota de la clase. Miro otra vez mi hoja. En el fondo de la página dice en letras bien pequeñas "Solo sufren los que no se encuentran a si mismos.
El timbre indicando el fin de las clases, acaba de sonar y todos se levantan a mi alrededor. No he entendido la frase, yo dejo salir mi personalidad, yo quien soy...¿o no?
El profesor me vuelve a mirar, el salón ya esta vacío. Me levanto debo ir a Biología, su mirada me detiene a pocos metros de tocar el pomo de la puerta. Me volteo, él no quita su sonrisa, se acerca a mi y me abre la puerta. No es un buen caballero, me saca de su camino-no con fuerza, pero sí firme-su pierna roza la mía y es entonces cuando Martín se voltea y me dice en un susurro:
- Con permiso señorita- y se larga, dejándome más confundida de lo que ya estaba. Mire otra vez mi hoja de exxámen. Por dios...
Ahora lo entiendo, yo tambien estoy metida en una jaula, igual que el profesor.


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