LLamo a mi madre para ver como está. Me dice, como siempre, que tiene depresión nerviosa. ¿Y eso qué es? Me impongo la tarea de ir a verla lo antes posible. Tambien me dice que le da miedo morirse. Y a mí también, pienso para mis adentros, pero no se lo digo.Pienso un poco y se me ocurre algo, le digo "madre, la vida es como un jamón, que se empieza y todo es chicha y tocino, pero cuando se acaba sólo le queda el hueso, para caldos, sabe usted. Pero usted ha tenido suerte, lo ha rebañado hasta el final. No me contesta, se habrá quedado dormida o le ha dado a la tecla que no es.
Cuelgo y pienso en el ejemplo tan idiota que le he dado a mi madre. ¡Vaya consuelo! ¡Ser como un jamón! A ella le hubira gustado que le dijera lo de la vida eterna y esas cosas de que desde el cielo seguiría viendo a sus hijos y a sus nietos, que volverá a ver a su marido etc. etc.
De todas formas recapacito y me digo que el ejemplo no es tan tonto, porque claro hay para los que la vida es un jamón del DIA de 6 euros el quilo, y para otros es un pata negra que te cagas de más de 100 euros.
Tengo que ir a ver a mi madre y explicárselo bien, pobre mujer.
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