Nadie mas supo entender tu sufrimiento
nadie mas quiso comprender tu silencio,
nadie quiso albergar la esperanza,
que tanto miedo no te dejó alcanzar.
Y ahora ya no estás,
la esperanza se ha desvanecido;
el miedo se ha alojado,
bajo el granito frío.
Y ahora nos lamentamos,
nos decimos una y otra vez por qué,
pero nadie ha pensado,
en la culpa de nuestros miedos.
El no preguntar,
no nos exime de la responsabilidad,
de haber callado lo que ya sabíamos.
Ya no ha lugar para las lamentaciones, reconres y
maldiciones contra quienes lo provocan.
Sólo cabe la palabra alta y clara,
por aquellos a los que el miedo hace callar.
Fernanda sempre na lembaraza.
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