Seguiremos algunos pasos para realizar una ilustración para un libro infantil, la técnica es aplicable a cualquier trabajo dirigido a cualquier público, pero así será más fácil.
Como el trabajo se hará sobre papel, elegiremos un caballo 109, que es un papel grueso de textura algo rugosa, de unos 150 gramos, soporta tintas y agua, sin deformarse, si fuésemos a trabajar con acuarela que requiere mucha agua, un papel acuarela y su consiguiente montaje.

Escojamos un formato, y cortamos el papel dando un margen amplio a la ilustración.
Lo primero dibujar a lápiz con un HB procurando trabajar con limpieza,
las tintas no son cubrientes y luego se notará el lápiz se presionamos
mucho.

Con una tinta de disolución al agua tipo ECOLINE, o similar, manchamos
con los colores muy diluidos, sin gotear ni empapar, así que si te pasas
con el agua presiona con una servilleta de papel el exceso.
Para acentuar los colores y hacer detalles vamos a usar lápices de color
acuarelables y rotuladores. Los lápices te permiten usarlos con agua
y así difuminar los contornos de los colores con agua limpia.

Podemos perfilar con un estilógrafo normalizado o con rotuladores.

Cuando determinemos que está terminada según nuestro estilo,
tenemos que montarla para su presentación;

Cortamos un cartón de proyectos o un cartón pluma, que existe
en blanco y en colores, con un spray adhesivo removible, por si nos equivocamos
al montar, impregnamos el dibujo por detrás.

Pegamos la ilustración al cartón y le haremos una “camisa”.

La camisa se puede hacer con papel vegetal, cartulina,..etc. vamos a usar un
acetato, porque la protege y se puede ver a través de él.

De esta forma quedará protegido del polvo y de los dedos, el papel es
muy sensible y se emborrona enseguida.