Cuando llegue el instante supremo de mi vida
y esté mi boca amante pálida y aterida;
cuando ya no te miren mis grandes negros ojos,
y mi faz y mis manos sean sólo despojos;
cuando despliegue mi alma sus alas impalpables
y me arrastre la muerte, y no oiga lo que me hables;
cuando duerma ese sueño tranquilo de la muerte
haste entonces, cariño, dejaré de quererte.
"El amor es el motor que impulsa nuestras vidas"
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