Soneto
Soneto en alejandrinos.
Como castillo inexpugnable yo lo incorporo
a mi conquista, y no transigiré a su derrota,
hasta lograr llegar a tu preciado tesoro,
que con ardor severo guardas en bancarrota.
Si con amor no lo consigo, ni con decoro,
este marinero empleará su aguerrida flota
para robar preciado don que con furia imploro
y los sentidos, todos, de mi cuerpo, agarrota.
Arribaré a la dársena de tu cuerpo ardiente,
para fundirnos en un solo ser ardoroso,
con deseo mutuo de exaltación incandescente.
Donativo divino, florido y vigoroso
este será nuestro éxito tangible y radiante
que nos dará la luz tal que fanal luminoso.
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