Volé hasta ti un día, cargada con mi vida y mis anhelos
rompiendo la noche con el ímpetu savaje de mi alma...
Rodaban las estrellas por la curva imperfecta del horizonte rasgado,
diluido en un malva insinuado a lo lejos...
Volé hasta ti y encontré todo cuánto había soñado:
la fuerza ancestral de tu cuerpo y de tu ser que emerge de la tierra,
la magia de tus manos abruptas, la sensibilidad poética de tu alma:
tu esencia.
Como el genio recién salido de la lámpara,
colmaste los más recónditos ideales que arraigados en mi mente,
permanecen ocultos, incluso para mí misma...
Para despues desaparecer, en tu juego ambivalente,
dejando sólo un rastro de pólvora en el ambiente enrarecido por tu ausencia,
un poco más gris ahora.
Huracán que llenaste mi vida con el remolino inquieto de tu presencia.
Ahora eres sólo el recuerdo, tan reciente y tan agudo y tan caliente todavía,
como mis labios que te lloran...
Aquél que se me fue de las manos cuando no sabía muy bien
ni cómo había llegado a ellas...
Te fuiste, incluso, antes de aparecer. Antes de haber podido intentar,
siquiera, retener tu aliento entre mis dedos de cera.
Hoy renuncio a ti lobo insaciable. No sales del bosque sino a comer;
carne humana que alimente tu soledad más preciada.
Carne tibia y palpitante que se te ofrece,
temblando ante el brillo diamantino de tu mirada.
Lujuria inalcanzable.
Deseos que nunca han de satisfacerse del todo, que ruedan cual estrellas
por la curva que mi cuerpo dibuja sobre tu esencia.
Condenado a fracasar ante el intento estéril de fusionarse a ella.
Tan cercana a veces,tan aparentemente accesible.
Eres pulsátil.
Abres y cierras tu vida y tus manos como las olas del mar,
que por más que tratan no logran avanzar. Aquí y allá, adentro y afuera.
Como la danza perfecta de nuestros cuerpos
envueltos en la oscuridad incompleta de las noches efímeras que se me escapan.
Cuando tu arrogante indiferencia se transforma
y juegas a ser mio entre las sábanas firmes y claras de tu cama.
He visto tu perfil al cerrar los ojos,y el mundo otra vez desaparece...
Se enturbia, se aparta humillado ante tu recuerdo,
tan reciente, tan agudo, tan caliente todavía...
Las estrellas caen del cielo. Las he visto caer a mares, por todos lados,
y cubrir la tierra con un brillo apagado.
Han rodado por los abismos hasta llegar a mis pies descalzos,
descalzos y fríos, como el frío suelo.
Vuelo hoy en dirección opuesta,no sin mirar atrás, sin embargo.
Y el cielo no es malva, hoy, ni azul, ni tampoco hay estrellas,
pues ya todas han caído...
Me pregunto si la vida me recibirá de nuevo.
Si volverá a llenar mi espíritu de confianza,
a penetrarme con la dulce melodía de esta noche celta que me envuelve.
(Torques de plata enzarzándose en mi pelo,
cubriendo mi cuerpo,
como lo hicieran tus manos
antes de renunciar a ellas.)
Para mirar el horizonte con los brazos abiertos, con la brisa en la cara,
con los pies sumergidos en la arena y el cuerpo desnudo,
olvidado de sí mismo; completo... a pesar de tu ausencia.
|