Halagos.
Cuídate de esas lanzas,
Que te avientan en la cara.
Y se te clavan en la memoria,
Esquívalos con tu andar,
Que nunca se detenga.
Te los arrojan desde un balcón,
No andan caminando contigo.
Siempre parecen flores,
Pero esconden sus filosas puntas.
Nunca te detengas,
No seas pájaro fácil.
Si te agachas a recoger,
Esas monedas falsas,
Te pueden patear el culo.
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