(...) Despiertas y ves que ha sido todo un sueño, una pesadilla.
Ahora te encuentras en la realidad, aunque todo sigue igual como en el sueño. No es tu imaginación, que día tras día echa a volar, escapando de tu sombra oscura, huyendo de tu propia alma. ¿Qué te pasa? Eres sombría, turbia como el veneno. ¿De que intentas huir? Un mundo tenebroso te envuelve en telarañas, es por eso por lo que tú creas un mundo alegre lleno de fantasías en las que poder soñar y bailar hacia la utopía(...)
MUNDOS
Aquél que camina por el asfalto sin miedo de ser enterrado por una multitud de
coches acelerados, aquél que cruza profundos océanos sin el temor de
ahogarse o aquél que sube a la luna bajo presión atmosférica y pierde todo lo que
ha conseguido a lo largo de todos esos años en apenas un segundo.
Verdad que más de una vez hemos estado a punto de ahogarnos y al final
conseguimos llegar a la orilla? No siempre el camino más fácil hubiera sido nadar,
pues esto también requiere un esfuerzo.
Es así como debemos ganar nuestras victorias, abatiendo la inseguridad que nos
corroe y vencer al miedo. Si no, si nos rendimos y dejamos que el de al lado se
regodee en la jardín de las delicias mientras nosotros nos quedamos agazapados
en un socavón del que muchos otros han podido salir… ese es el mundo de cada
uno, de sombras y claroscuros, puedes dejar que toda la ceniza te carbonice y
solo te verás ennegrecido, o bien, escalar cada peldaño que conduzca a tus
metas, una vez allí serás libre.
¿Qué ves? ¿Qué oyes? ¿Qué sientes? ¿Qué piensas?
Puede que no te guste lo que ves ni lo que oyes, y no sabes exactamente que
sientes, o quizás te molestan tus propios sentimientos, o tal vez creas que lo que
tu pienses no merece la pena; estás pensando en mil cosas, tantas ideas que
fluyen dentro de ti sin dejarte respirar, entonces querrías tener la mente en
blanco, no estar pensando en nada que te hiciera daño, nada que te preocupara
tanto. Es entonces cuando te das cuenta de donde estás, de que te has quedado
un buen rato sumido en tu mundo, ausente de todo, de quienes te estaban
hablando, de la tormenta que está a punto de estallar y los rayos que pueden
entrar por tu ventana si no la cierras. Todo a la vez te golpea el cráneo como si
dos mazas de acero estrujaran tus oídos comprimiéndolos y dejándote
vulnerable; sientes tu cuerpo agitarse violentamente, tus piernas bailan sin ti y tus
manos intentan desgarrarte las entrañas hasta que se adentran en el desván de
tu mente.
Despiertas y ves que ha sido todo un sueño, una pesadilla. Ahora te encuentras
en la realidad, aunque todo sigue igual como en el sueño. No es tu imaginación,
que día tras día echa a volar, escapando de tu sombra oscura, huyendo de tu
propia alma. ¿Qué te pasa? Eres sombría, turbia como el veneno. ¿De que
intentas huir? Un mundo tenebroso te envuelve en telarañas, es por eso por lo
que tú creas un mundo alegre lleno de fantasías en las que poder soñar y bailar
hacia la utopía. Es la golosina que endulza tu vida y gracias a ella resplandeces
bajo el agua sucia con la que te salpican algunas veces.
Así es el mundo de hoy, el que ha sido siempre, un mundo gris y difícil
que hay que transformar en un gozo personal.
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