Largos caminos de tierra blanca
arboledas frondosas llenas de sueños
cubren mi rostro del sol ardiendo...
Notas de música escribiendo están en el cielo
palabras traducidas llenas de vientos,
de palabras mudas no dichas cuando debieron
no habladas en nuestros lechos...
¡Anda niña!, díselo al viento,
dile lo que sueñas y piensas en tus adentros,
¡anda niña!, díselo y gritalo al viento,
las veces que nos besamos
sentados en aquella nube gris con perfume de romero.
¡Anda niña!, grítalo a los cuatro vientos,
con tu vestido de rosas y tus perfumes añejos,
con la experiencia oculta de las noches que te dieron,
Noches entregadas al cuerpo que quieres cerca
a las manos que te envolvieron
a los labios que te besaron aquella noche de junio
aquella noche de suspiros llenos de perfumes bellos...
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