Turbación (12/01/2011)

Ando sumergido en un desasosiego
que me tiene agitada el alma.
El norte de mi brújula es incierto
y se mueve hacia arriba y hacia abajo,
como olas en mar gruesa
ante la frágil quilla del batel
que surca el piélago alborotado.

La obsesión por la incierta bitácora
me mantiene encogido …
Pero ¿para qué marcar un rumbo?
Siento la tentación de abandonarme
a la deriva que la Fortuna marque,
recorriendo el camino sin meta,
sin el pálpito constante del ansia
por llegar al incierto destino.

Soy responsable de mis actos
y de seguir tomando café.
De no relajar el sentir
que aún se apoya en la prosa.
De no pararme …
De ignorar que perder el tiempo
es ganar emociones con eco en
el profundo vacío del ser.

Pero ahora, mientras escribo esto,
me siento en contacto conmigo
y hurgo en los recovecos olvidados,
en las estrechas rendijas
que se esconden de mí
en la aciaga vigilia del no ser.
Y veo pasar el aroma de la paz.

Ofrezco mi pecho a tus saetas, Amor.
¿Dónde ocultas tu fiereza de mí?
Ábreme una herida fecunda
de la que fluya un torrente
de pétalos carmesí en puro pálpito,
y también un torbellino
en aroma de arrayán.

Será entonces cuando cese el azogue,
cuando el reposo se adueñe de mí.
Cuando me sienta impregnado
del dulce aroma de la dicha.
..ooOoo..


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