Observadla a la noche

Observadla; es la noche entregada: a los nocturnos
y odiados...

Observadla; es la noche entregada: a los nocturnos
y odiados, por la gloria de lo inalcanzable.
Observad sus cambios de un tiempo a esta parte;
arropad sus pies, arrojad sus entrañas por el desfiladero,
y rezad por su encuentro con todo lo inevitablemente profundo.

En el abismo que mece su esperanzadora nostalgia de espigas
y verdes musgos de la orilla.

Observadla pendiente de un hilo, por la altura merecida.
Reparad en sus atavíos: insolentes de primavera, y perdida.
No caminaremos arriesgando la muerte y pensaremos en
lo que viene; enmohecido y polvoriento, de regreso de una
infernal jornada. Al amparo de la noche que acaba.
 


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