La Huida

la huida es al amanecer cuando despierto Tatuado el rostro de anacrónicas cicatrices,
olvidado por los dioses y escondido de tu presencia;
entonces el solitario rencor carcome mis raíces
las espinas atacan a discreción,

la huida es al amanecer cuando despierto (de inercia),
/ inerte.

Trastabillando, el sol se incorpora y responde rayos
penetrantes y penetrables, pero la espuma no renace

sino hasta el regreso del mar que recibe mi simiente.

Algunas palabras están sobrando; no respondo por ellas,
ellas responden por mi y mi huida.
 


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