Cosas del deber.

El altar de nuestro amor
precisaba un holocausto
porque la copa de amor
que nuestras mentes-cuerpos
apuraron rebosantes de gozo
no era para mortales
tan simples como tú y yo.

Verte y amarte fue uno solo.
Amarnos y tenernos fue
sinfonía celeste
sintonía de voluntades.
Separarnos para siempre fue
un titánico esfuerzo
un máximo sacrificio.

Cosas del deber.


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