Locura.

 Capitulo 1. 

 

Joseph Volter miro desde lo lejos a la mujer que había amado desde hace mucho tiempo, en silencio y siempre provocándola para que jugara su bizarro y maniaco juego. 

 

—Angelique—murmuro Joseph antes de marcharse. Él ya no soportaba sentirse así, su corazón estaba roto por culpa de la detective y sabía que nada podía ser entre ellos ya que el era un psicópata asesino en serie pero se preguntaba ¿Tenia la culpa de estar enfermo? Se negó a si mismo ya que su locura parecía no tener alguna clase de cura. Se detuvo a observar nuevamente desde la lejanía como aquella hermosa mujer de cabello castaño, de un metro con sesenta, un cuerpo ejercitado y femenino para una detective como ella...ahora se casaba con un detective de Londres. 

 

Joaeph siguió su camino. Él no se consideraba feo, tampoco demasiado atractivo pero para las demás mujeres era guapo y atrayente por eso conseguía tanta víctima femenina. Se maldigo mentalmente ya que si no fuera por todas esas mujeres que se dejaban engatusar con sus lindas palabras, sus promesas de amor y el sutil coqueteo que usaba...nada de eso hubiera pasado. 

 

—Dejate de quejar Joseph—aquella voz irreconocible le murmuro, dentro de su cabeza hablaba aquella persona horrible en la que se convertía. Su nombre era J y era el asesino que llevaba dentro. 

 

J, era su alter ego. Le encantaba asesinar a sangre fría y no había forma alguna que Joseph pudiera detenerlo. Era más fuerte que él, a veces incluso tenia problemas para poder recordar las cosas que hacia su otra personalidad. 

Aun podía recordar la época en donde J había aparecido, recordaba que fue hace muchos años, en preparatoria. Él no era como las otras personas,nació con un defecto en el corazón, una anomalía que en cualquier momento lo terminaría matando. Todo eso resulto para sus compañeros que le hizieran bulliyng, que lo humillaran, que lo avergonzarían e incluso que lo golpeaba. Estaba solo en preparatoria ya que nadie quería juntarse con el por ser el blanco mas grande para burlarse. 

 

Recordaba que había escuchado por primera vez aquella voz que ahora aborrecía y que le murmuraba que matara a todos aquellos que lo humillaban. El no era atlético ni mucho menos era fuerte pero cuando aquella voz le murmuraba, se volvía mas rápido, mas fuerte, mas atlético y no se intimidaba tan fácilmente. 

 

—Siempre eres débil —J se río de forma burlona y Joseph solo apretó sus manos en puños, odiaba sentirse así...odiaba no poder defenderse contra aquella otra persona que estaba dentro suyo. Ya era tarde para hacerlo desaparecer, era tarde para que lo dejara en paz. —¿Quieres que le haga una visita a la detective? —J dijo de forma perversa y sintió la sensación de placer y las imágenes de Angelique tirada en la cama con su vestido de novia muerta. 

 

—¡Dejala en paz!—Joseph corrió lo mas rápido que podía, sabia que tenía que alejarse. Pensaba que mientras mas lejos estuviera, era mayor la posibilidad de que su amada se pudiera salvar. —¡La amo! 

 

—La amas pero ella a ti no. Sabes, si no fuera por mí, ella ni siquiera se daría cuenta que existes. ¿Recuerdas a aquellos chicos que te molestaban? —Joseph se quedo paralizado y cayo de rodillas en el sucio callejón, sujetándose de la pared e intentando que el oxigeno volviera a sus pulmones.

 

Recordaba el momento en donde J había tomado el control de su cuerpo. Fue en una excursión en su segundo año de preparatoria. Todo el mundo platicaba con sus amigos y el era el rechazado así que no vio problema en alejarse de sus compañeros.Quería comer de forma tranquila y disfrutar del centro botánico, era un amplio jardín con antigüos y grandes arboles. Fue su error, no se dio cuenta pero tres de sus compañeros lo siguieron y lo golpearon para luego amarrarle las manos e intentar rodarlo en un barranco del centro botánico. El miedo se apoderó de el y después fue una sensación extraña, era como si se liberara de un gran peso y fue cuando se dio cuenta que ya no era dueño de su cuerpo, solo era un espectador. 

 

J se había librado fácilmente sin que ninguno se sus tres compañeros se dieran cuenta había sujetado una roca y se había volteado rápidamente para golpear con fuerza la nariz de uno. Aprovecho la conmoción causada para golpear a un segundo con la misma roca en el ojo izquierdo , se río de forma psicópata y siguio golpeando al primero con la roca en la nariz, el tercer chico intento quitárselo encima y tuvo éxito pero J quería mas, quería vengarse por lastimarlo y en una voltereta rápida tiro al tercer chico en el piso y le clavo el dedo con fuerza en el ojo. 

 

Después de eso, los gritos de horror de sus compañeros avisaron a los demás y sus demás compañeros llegaron corriendo viendo la desastroza escena que había. J se levanto y pateo al tercer chico. El uniforme estaba lleno de sangre y se lamió un dedo haciendo que varias chicas gritaran y que algunos chicos intentaran darle un escarmiento pero cuando se acercaron, J lanzo al suelo un ojo ensangrentado para luego pisarlo y alejarse. 

 

Después de eso, Joseph volvía a ser el. Tenia una extraña sensación de triunfo recorrerlo pero la noticia había viajado demasiado rápido y la escuela lo había sancionado. Pero tenia una gran ventaja sobre otros, sus padres tenían dinero, tenían amigos poderosos y era hijo único. Habían pagado una compensación a los padres de los chicos, amenazado y la escuela no había tenido mas remedio al igual que los padres de los chicos. 

 

Ahora nadie lo volvía a molestar, querían alejarse de él. Lo miraban con miedo, con asco e incluso algunos murmuraban las perversiones que había hecho. Se sintió poderoso, intocable y J le hablaba de forma seguida. Incluso platicaba con él cuando nadie mas lo hacia. 

 

Cuando estaba en tercero de prepa, todo el mundo se alejaba de el. Los que pensaba que era una presa fácil lo pagaban demasiado caro, J hacia que se arrepintieran incluso de que hayan nacido y fue cuando sus padres cansados de todo aquello, lo llevaron con un medico. El medico lo llevó a otro pero la voz de J seguía ahí, J se había hecho mas poderoso y sabia como tomar el control cuando se le daba la gana. 

 

—Dejala a ella J.—Joseph se sentó en el sucio suelo y abrazo sus piernas. Él habia perdido a la mayoría de las personas que había amado. J se había encargado de aislarlo y de quitarle todo aquello que de verdad tenia. Él había asesinado a sus padres y no pudo detenerlo. Todo por que lo habían internado en un hospital psiquiátrico famoso. 

 


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