"Un camino en la niebla" (novela, cuarto fragmemto)

Laura detestaba ir al despacho de Julio. En realidad, detestaba todos los despachos y a todos los jefes.

Llamó con los nudillos y entró decidida. "Bueno, - pensó -, las broncas cuanto antes mejor"
Julio se levantó de detrás de la mesa al verla. Su mirada siempre la ponía nerviosa.

- Buenos días Laura, ¿tienes el informe que te pedí? .Tenía que estar para hoy.

Sus ojos, intensamente verdes, destacaban en su tez morena. Y ahora observaban a Laura expectantes.

- Si, bueno... - titubeó Laura- extendiendo la carpeta con el informe a medio acabar- está casi todo.

-¿Cómo que está casi todo?- Julio alzó el tono de voz a la vez que cogía el informe de manos de Laura. Lo revisó, se pasó la mano por los cabellos negros y se volvió a mirarla. Como le había advertido Belén, la mirada de Julio cuando se enfadaba recordaba a un tigre amenazador.

Laura bajó la vista y sus dedos rozaron nerviosos la mesa de nogal.

- Mira, Laura- continuó él -, estoy harto de que nunca me entregues nada a tiempo, de que seas tan desordenada y de que siempre olvides lo que te he pedido.

Laura alzó la vista y miró el cuadro de cacería que había detrás de él. ¡Si pudiese meterse en él y desaparecer!... ¿Por qué nunca sabía qué decir cuando Julio se enfadaba con ella?. Era uno de los jefes nuevos y, aunque no habían tenido mucha relación, Laura se sentía bastante incómoda cuando estaba con él: su mirada cuando le hablaba para pedirle algo, el silencio que se respiraba cuando estaba cerca, había algo en ese hombre de constitución fuerte y mirada profunda que le rompía los esquemas y la desarmaba, volviéndola insegura y frágil.

- Verás, es que... - dijo quedamente, evitando mirarle, sintiéndose tremendamente estúpida y pueril.

- ¡No!- interrumpió Julio- no quiero más excusas. Por cierto, ¿a qué hora has llegado hoy?. No te he visto cuando he entrado.

- Pues, no sé, estaría en el despacho de...

- No quiero saber dónde estabas- volvió a interrumpirla- No es la primera vez que llegas tarde; si quieres, te quedas en casita y te llevamos el sueldo a casa; -añadió con sarcasmo dejando el informe sobre la mesa, con brusquedad- total, para lo que haces...

Laura, ofendida, sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas y miró al suelo.

"Sólo faltaba que me pusiera a llorar ahora" - pensó, dio media vuelta y se dirigió a la puerta.

Julio salió de detrás de su mesa. Esta vez se había pasado. ¡Laura siempre le ponía tan nervioso!. Le sacaba de quicio su desorden y sus continuos despistes. En dos pasos se apresuró a llegar hasta ella y la cogió del brazo.

- Perdona Laura, creo que me he pasado- su voz sonaba ahora con un timbre totalmente diferente.

Laura se quedó quieta, sintiendo el calor de la mano de Julio en su brazo. Seguía mirando al suelo. El se acercó aún más y se situó frente a ella. Su mano cogió con ternura su barbilla obligándola a mirarle. Los ojos azules de Laura brillaban haciendo un esfuerzo por reprimir las lágrimas y por primera vez en toda la discusión se clavaron en los de él que ahora tenían un brillo especial. Con la otra mano Julio apartó un mechón de cabello rizado de la cara de ella y sus labios se posaron dulcemente sobre los ojos de ella, secando sus lágrimas.

"¿Qué está haciendo?"- se preguntó Laura, pero se quedó quieta, paralizada, tremendamente confusa.

Julio tampoco sabía muy bien qué era lo que estaba haciendo, pero no podía apartarse de ella. Se quedó allí, mirándola de nuevo como si nunca antes la hubiese visto. Y su mirada se detuvo en la boca entreabierta de ella. Laura se mordió los labios y sus ojos bajaron también hasta los labios de él. Así estuvieron unos instantes mirándose a los ojos y a los labios. Julio, rozó con sus dedos los labios de ella y cerró los ojos para inclinarse y acariciar la boca de ella con la suya, sintiendo su aliento apresurado. Después la besó, envolviéndola con sus brazos. Y Laura, sin saber por qué, se encontró devolviéndole sus besos, cada vez más ardientes y sintiendo su corazón latir con fuerza contra su pecho.

Él sintió que la deseaba. Sus manos recorrían su espalda y la apretaban, percibiendo cada milímetro de su cuerpo bajo la blusa. Laura pensó que aquello no podía estar pasando, pero siguió allí, notando el calor del cuerpo de Julio y estremeciéndose con su aroma.

El sonido de unos golpecitos hizo que repentinamente se separaran. Belén abrió la puerta.

- Julio, ha venido el señor Márquez, ¿le digo que pase?- Belén miró a ambos con curiosidad.

- Sí, - contestó Julio, reaccionando- dile que pase- y volviéndose a mirar a Laura- luego hablamos, Laura.

- De acuerdo- murmuró ella tras unos instantes.

Laura siguió a su amiga hasta la puerta y sintió la mirada de Julio en su espalda. "Esto no ha pasado"- pensó aturdida.
 


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Re: "Un camino en la niebla" (novela, cuarto fragmemto)

Me alegra que te guste, la novela está llena de momentos inoportunos, jejeje, para ir subiendo la tensión. ¿Sabes que me llevo tus cuentos al trabajo para poder leerlos tranquilamente? Cómo se entere mi jefe... igual me pide leerlos el también, jajaja. Un abrazo guapa. Continuaré, jejeje.

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Re: "Un camino en la niebla" (novela, cuarto fragmemto)

Muchas gracias Cristina. Estoy escribiendo bastante, y creo que la acabaré pronto. Gracias por tus ánimos. Un abrazo.

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Re: "Un camino en la niebla" (novela, cuarto fragmemto)

Gracias Mikelo, a ver cuando nos muestras un trocito de la tuya. Un abrazo.

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Re: "Un camino en la niebla" (novela, cuarto fragmemto)

HOLA REBECA, UNA HISTORIA MUY INTERESANTE ......ME GUSTA. SALUDOS ESCRITORA .

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Re: "Un camino en la niebla" (novela, cuarto fragmemto)

Bueno, a ver cuando te animas a enviarla por capítulos para poder leerte sin interrupciones.
Me ha gustado mucho!

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Re: "Un camino en la niebla" (novela, cuarto fragmemto)

Ahora estoy interesadísima en conocer el final. Espero y deseo para la "prota" que llegue a solucionar sus dudas.
Me gustaría leer la novela entera.
Felicidades escritora.

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Re: "Un camino en la niebla" (novela, cuarto fragmemto)

Muchas gracias Amelia. Ya he acabado la novela pero no acaba de gustarme, se la he dejado leer a dos amigas y dos amigos, cuando sepa qué les ha parecido y corrija lo que no acabe de gustarme te la mando, me gustará conocer tu opinión.
Un abrazo amiga.