5 - Empezando a pintar: la acuarela

Ahora que ya ha realizado algunas prácticas con los colores, le hablaré de técnicas, empezando por la acuarela. Necesitará 3 ó 4 pinceles de pelo suave, papel para acuarela (sale más económico en hojas sueltas) barato, agua y un estuche de pinturas.
 

Repita los ejercicios de las frutas y haga lo mismo con objetos caseros. Si le resulta demasiado difícil, copie de una lámina o revista con ilustraciones a la acuarela. Es lo que se suele hacer al empezar, pues ya se ven los colores, sombras y luces, y resulta mucho más sencillo que hacerlo de golpe de un objeto del natural.

Como este taller es sólo una introducción no me detendré mucho. Pero sí, aconsejo hacer prácticas para aprender a hacer "aguadas", "degradados" y demás formas de pintar con acuarelas.
 

La acuarela es bastante transparente y no es posible corregir errores, por lo que para algunas personas resulta muy difícil. Hay que tomarlo con paciencia. Lo mejor es coger un color, un pincel, papel y agua y trazar pinceladas, primero de forma horizontal, cubriendo la mitad de la hoja. Fíjese en que si pinta por encima de una zona ya pintada ésta se oscurece, a pesar de ser el mismo color. Téngalo siempre en cuenta.
 

La segunda mitad de la hoja píntela con dos colores, uno encima del otro, tras esperar  a que el primero se seque. A esto se le llama "veladura". Se puede velar un trozo pequeño o una pintura entera. Se usa mucho tanto en acuarela como en acrílicos, temperas y óleos.
 

El blanco no se pinta, sino que hay que reservar previamente esas zonas, o bien procurando no tocarlas al pintar a su lado, o bien pintando esos puntos con un líquido llamado "líquido de reservas". Es una especie de pegamento que se retira  frotando con el dedo cuando el cuadro está listo.

Se pueden lograr variados efectos utilizando cepillos, sal, una esponja y métodos como el salpicado y otros.
Los veremos en el próximo capítulo.