El rojo

Sangro.
En todas las superficies extiendo este dolor que he ido madurando en el corazón de las uvas.
Doy a las cosas una intensidad sólo comprendida por el toro cuando recibe la última estocada.
Soy la herida que mana en el pretil de una ventana,

el tejido de vasos capilares que se rompen al alcanzar la flor del tabachín

o se condenan ebrios al fondo de una rosa.

 

 

Estallo.
Soy la carcajada de las frutas

y el rubor de los cuerpos desnudos cuando traslucen el torrente airado de sus pasiones calladas.

 

 

Ardo.
De por vida condenado al infierno de mi amor desmedido,

en cada gota arriesgo lo mejor porque el peligro me signa y me limita y me da identidad y me contiene.
Filo de la muerte, permanezco del lado de la vida: represento su desorden milagroso.

 

Abro el día manchando su superficie

y establezco el crepúsculo cuando el sol se desgaja entre los nubarrones.

 

Soy el tiempo que late al interior de las formas, grito que pulsa en el núcleo de todas las palabras.

 

Poema de Carmen Villoro (México, 1958)

 

Comentarios :

Imagen de lolamoreno

tremendo

.....magnifico, estallante, brutal, sugerente......y escarlata.