diamantina - 1/9/2006 a las 06:25
Un espía llega al aeropuerto de Moscú huyendo del Servicio Secreto
Soviético.
Sintiéndose acorralado y próximo a ser atrapado, ve a una monja que
estaba parada en el medio del salón y desesperado le dice:
- Hermanita...Permítame esconderme bajo sus hábitos. Soy espía y están por
atraparme los de la KGB.
La monja accede y 30 minutos más tarde, cuando hubo pasado el peligro, el
espía sale de debajo de los hábitos y le dice:
-Muchas gracias, hermana. Me ha salvado la vida! Y además de agradecerle,
tengo que pedirle disculpas, porque no pude resistir la tentación y en un
momento
le besé la pantorrilla... ï¿Lo notó usted?
- Sï, hijo, lo noté. -responde ella.
- Y además, hermana, tampoco pude resistir la tentación de besar sus
muslos... ï¿Se dio cuenta?
- Sï, hijo, me di cuenta...
-Una pregunta, hermanita. ¿qué hubiera sucedido si la besaba más arriba?
- Me hubieras besado un huevo, porque yo también soy un espia
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