Melip - 26/5/2008 a las 12:45
Toulouse-Lautrec
Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec-Monfa (Hôtel du Bosc, Albi, 24 de
noviembre de 1864 - Malromé, 9 de septiembre de 1901) fue un pintor y
cartelista francés que destacó por su representación de la vida nocturna
parisiense de finales del siglo XIX. Se le enmarca en la generación del
postimpresionismo.
Nace en el seno de una de las más antiguas familias de Francia, de nobleza
carolingia, descendiente directo de los condes de Toulouse. En su familia,
como era habitual en muchas sagas de la gran aristocracia, los matrimonios
se realizaban entre parientes para evitar las divisiones territoriales y la
dispersión de la fortuna. Su infancia fue feliz hasta que, como
consecuencia de la consanguinidad de sus padres, Toulouse-Lautrec padeció
una enfermedad que afectaba al desarrollo de los huesos: la
picnodisostosis, que se le empezó a manifestar en 1874. Su constitución
ósea era débil y entre mayo de 1878 y agosto de 1879 sufrió dos fracturas
en ambos fémures que le impidieron crecer más, alcanzando una altura de
1,52 m. El enanismo que sufrió no era de cuerpo entero, sino sólo en las
piernas. Se le intentó curar mediante descargas eléctricas y poniendo gran
cantidad de plomo en sus pies.
Su primer cuadro lo pinta con 13 años: Artilleros a caballo. Tres
años después realiza su primer autorretrato, donde se pinta sentado
omitiendo sus piernas.
Toulouse-Lautrec se traslada a París. Decide ser pintor, con el apoyo de
su tío Charles y unos pintores amigos de la familia, como Princetau,
John Lewis Brown y Jean-Louis Forain. Es admitido en el
estudio de Léon Bonnat, que era un retratista de moda. Allí
perfecciona su dibujo, pero el maestro le dice que dibuja de forma horrible
y que nunca llegará a nada.
Al cerrarse el taller de Bonnat en septiembre de 1882, tuvo que buscarse un
nuevo maestro, Fernand Cormon. En el estudio de Cormon se encontró y
entabló amistad con Vincent van Gogh.
En 1884 Henri va a vivir al barrio de Montmartre, donde tiene vecinos como
Degas. La fascinación que sentía por los locales de diversión nocturnos le
llevó a frecuentarlos con asiduidad y hacerse cliente predilecto de algunos
de ellos como el Salón de la Rue des Moulins, el Moulin de la Galette, el
Moulin Rouge, Le chat noir, el Folies Bergère... Todo lo relacionado con
este mundo, incluida la prostitución, constituyó uno de los temas
principales en su obra. En sus obras de los bajos fondos de París pintaba a
los actores, bailarines, burgueses y prostitutas (su gran obsesión). A
éstas las pintaba mientras se cambiaban, cuando acababan cada servicio o
cuando esperaban una inspección médica.

La toilette
Al contrario que los artistas impresionistas, apenas le interesó el género
del paisaje, y prefirió ambientes cerrados, iluminados con luz artificial,
que le permitían jugar con los colores y encuadres de forma subjetiva. Muy
observador, le atraían la gestualidad de los cantantes y comediantes, y le
gustaba ridiculizar la hipocresía de los poderosos, que rechazaban en voz
alta los mismos vicios y ambientes que degustaban en privado.
Los dueños de los locales le pedían que dibujara carteles para promocionar
sus espectáculos, algo que entusiasmó mucho a Lautrec ya que en sus largas
noches en los cabarets dibujaba todo lo que veía y lo dejaba por las mesas.
Al contrario que Vincent van Gogh, llegó a vender obras y fue reconocido,
si bien su popularidad radicó en sus ilustraciones más que en la pintura al
óleo.
Este mundillo de vicio y extravagancia fue un refugio para Lautrec, quien
se sentía rechazado por la nobleza a la que pertenecía por origen. Su
minusvalía causaba rechazo en los salones chic, y en Montmartre pudo pasar
desapercibido y dar rienda suelta a su bohemia. Tenía grandes problemas con
el alcohol, llegando a mezclar champagne, cognac y absenta en una misma
copa y varias veces, lo que muchas veces derivaba en locura. Además
contrajo la sífilis. Criticaba a todos aquellos que reflejaban paisajes en
sus cuadros, ya que él opinaba que lo que verdaderamente valía la pena eran
las personas, el pueblo. Se consideraba a sí mismo un cronista social y
se mezcló, pintó y fue como el pueblo.

En el Moulin Rouge
En 1886 abandonó el estudio de Cormon y arrendó el suyo propio. En la
década de los 90 viajó hasta Londres en donde conoció y retrató de forma
sublime a Oscar Wilde.
La vida noctámbula y desordenada que llevó durante años, así como su
alcoholismo deterioraron su salud. Y a partir de 1897 padeció manías,
depresiones y neurosis, además de ataques de parálisis en las piernas y en
un costado. En 1897 tuvo que ser recogido de las calles a causa de una
borrachera y poco después en un delirium tremens llegó a disparar a las
paredes de su casa creyendo que estaban llenas de arañas. Sin embargo
seguía pintando de forma firme y rápida, pero lo vuelven a recoger
alcoholizado en 1899 e intentan internarlo en un sanatorio mental. Allí
para demostrar que no esta loco realiza una colección de pinturas sobre el
circo.
Dejan que vaya a casa de su madre en las posesiones de ésta cerca de
Burdeos. Estaba muy mal de salud, con la piel color ceniza y barbudo. Su
adicción por el alcohol hizo que llegara a comprar un bastón y con punta en
forma de copa para poder beber a escondidas de su madre. El 9 de septiembre
de 1901 murió postrado en su cama.
En 1922 su madre y su tratante abrieron el Museo Toulouse-Lautrec en
Albi, el cual tiene numerosas visitas y es reconocido por su rica
colección.
Fue la vanguardia del modernismo y del Art Nouveau.
Fuente:
-Wikipedia
Melip - 26/5/2008 a las 12:48
Como cartelista, quizá el que se recuerde más sea:

La Goulue
Su nombre verdadero era Louise Weber y había nacido en Alsacia en 1870. El
sobrenombre de «Glotona» le vino por su insaciable apetito, aunque también
se atribuye a su hábito de acabar todo lo que se encontraba en las barras
de los establecimientos donde actuaba. Era rubia, pequeña, regordeta,
vulgar y descarada, pero con un encanto especial que la hacía muy
atractiva.
Desde que la conociera en el Moulin de la Galette, Lautrec la pintó muchas
veces, pero sería su cartel del Moulin Rouge la más famosa de todas sus
representaciones. La Goulue ya famosa, reina del Moulin Rouge y otros
music-halls de Paris, llegó a cobrar 800 francos al mes conviertiéndose en
una mujer muy rica. Se compró una casa en Montmartre en la que vivió con su
amante la Môme Fromage.
A comienzos de 1895, la Goulue, de quien ya se había cansado el público del
Moulin-Rouge, se hace instalar una barraca en la Feria del Trono de Paris,
donde seguirá bailando la danza oriental del vientre. Entonces escribe a
"su pintor" para pedirle que le pinte unos grandes paneles para decorar el
exterior.
Además del "grand écart", dejarse caer al suelo con la piernas abiertas,
otras "posturas" del can-can tenían nombres como la guitarra, la
presentación de armas, el saludo militar, o el pie detrás de la cabeza. La
Goulue se hizo famosa por su provocativa y especial manera de bailar y
agilidad para quitar el sombrero de las cabezas de los caballeros con la
punta del pié. Jean Lorrain la describe como:
La Goulue en la posición de "grand-écart""Pequeña, sonrosada y en su
punto, luciendo fuera de su corpiño oscuro de amplio escote sus hombros de
nácar y su vivaracha cabeza cubierta de cabellos de oro, cuyo bien acabado
y espeso copete, en alto, adquiría el aspecto de cimera. Apenas comenzar (a
bailar), sus mejillas se animan..., su pelo salvaje se agita. Los brazos se
elevan, las piernas se doblan, se balancean, golpean el aire, amenazan a
los sombreros, arrastrando hacia las enaguas las miradas que buscan que se
produzca una apertura, esperada pero fugaz, de las calzas ribeteadas...
Siguiendo la progresión de las figuras de la cuadrilla, a los provocativos
salientes de su vientre les suceden los contorneos lascivos de las caderas,
sus ribetes fruncidos levantados poco a poco rebelan la separación de las
piernas a través de la espuma de plisados, destacando, por encima de la
liga, un trocito de verdadera piel desnuda. Y de ese trozo de carne
colorada se desprende hasta los jadeantes espectadores una tórrida
irradiación de acero en fusión».
Yvette Guilbert en sus memorias también la retrata del siguiente modo:
"La Goulue, con medias de seda negra y el pie de raso negro en la
mano, hacía dar vueltas y más vueltas a los sesenta metros de encaje de sus
enaguas y enseñaba sus calzas graciosamente bordadas en su pequeño trasero
con un corazón que se partía, farsante, cuando ella se inclinaba en saludos
irrespetuosos, con sus manojos de lazos de cintas rosas en las rodillas y
una sugestiva espuma de puntillas descendiendo hasta sus finos tobillos,
que dejaban aparecer y desaparecer sus adorables piernas, ágiles,
espirituales y excitantes.
La bailarina descubría a su caballero con el pie mediante un golpe
suave y elegante en el sombrero y ejecutaba el grand écart, con el busto
recto, su delicado talle en la blusa raso azul cielo y su falda de raso
negro “cortada” en forma de paraguas, desplegándose en sus cinco metros de
diámetro. ¡Era magnífico!
La Goulue era bonita y de apariencia vulgarmente espiritual, con el
flequillo rubio sobre la frente hasta justo encima de las cejas. El pelo
formando un moño en lo alto de la cabeza comenzaba como mecha apretada y
retorcida en la nuca para que no se le deshiciese durante la danza. De sus
sienes descendía, formando rizos sobre las orejas, la clásica “patilla”, y
desde París hasta la Bowery de Nueva York, pasando por los tugurios
londinenses de Whitechapel, todas las chicas de la época llevaban el mismo
peinado y la cinta de color ceñida al cuello".
Y una película que creo que dibuja fielmente la vida de Toulouse-Lautrec,
así como el entorno del que se rodeaba es:
Amelia - 26/5/2008 a las 18:00
Gracias Meli por recordarnos a este artista. A pesar de pasar a la historia
como un gran bohemio, creo que su vida no fue muy feliz debido a los
problemas tanto físicos, como psiquicos.
He encontrado este álbum de fotos muy interesante.
http://www.aloj.us.es/galba/MONOGRAFICOS/LAUTREC/index.htm<
/a>
ClaraCristina - 26/5/2008 a las 19:39
Muy interesante el post. y la página que has puesto de las fotos, Amelia,
es muy buena.
Cuando vi la película, me dejó un tanto de regustillo amargo, como me
ocurre también con las de Buñuel. Hay mucho de esperpento.
Muchas gracias.
Melip - 26/5/2008 a las 19:57
Puede resultar esperpéntico, pero por lo que he leído se ciñe, bastante, a
la realidad vivida y sufrida por el artista.
kristal - 26/5/2008 a las 20:15
Gracias Meli
,siempre me han llamado la atención los cuadros de Toulouse pero desconocía
su vida tan.... se que Van Gogh copio alguna de sus obras
kristal - 26/5/2008 a las 20:19
mluisa - 26/5/2008 a las 22:26
Muchas gracias Melip, me encanta, qué trazo!!
Guardo como oro en paño un calendario de un viaje a París hecho solo con
carteles suyos, mira que compré souvenires, pero ese fue el mejor.
La peli me la apunto, a ver si hay forma de conseguirla.
|