Melip - 20/5/2008 a las 16:29
Tiziano Vecellio (conocido tradicionalmente en español como
Tiziano o Ticiano) nació en la localidad de Piove di Cadore,
en los Alpes Vénetos, en el seno de una familia que gozaba de una
importante posición, habiendo desarrollado sus miembros respetables
profesiones desde el siglo XIII, no habiendo seguridad en la fecha de su
nacimiento se sitúa hacia 1485, falleciendo en Venecia, 27 de agosto de
1576.
Reconocido por sus contemporáneos como "el sol entre las estrellas",
Tiziano es uno de los más versátiles pintores italianos, igualmente
capacitado para ejecutar retratos, paisajes (dos de los temas que le
lanzaron a la fama), escenas mitológicas o cuadros de temática religiosa.
Si hubiese fallecido a los cuarenta años, seguiría considerándosele el
artista más influyente de su época. Sin embargo, tuvo una larga y dilatada
carrera, y su obra atravesó muchas y diferentes etapas, en las que su
estilo cambió tan drásticamente que algunos críticos tienen problemas para
creer que los cuadros de su primera etapa y los de las posteriores hayan
salido de la misma mano.
Era el cuarto hijo de Gregorio Vecelli, un distinguido concejal y militar,
y de su esposa Lucia. No existían antecedentes familiares en el campo del
arte. Sin embargo, a la edad de 10 años, Tiziano y su hermano mayor,
Francesco, acudieron a Venecia para ingresar como aprendices en el
taller de Sebastiano Zuccato, un famoso mosaiquista. Debido a su
incipiente talento, en el transcurso de tres o cuatro años, entró en el
estudio del venerable pintor Giovanni Bellini, que en ese momento
era el artista más reconocido de la ciudad. Allí se encontró con un grupo
de jóvenes que conformarían la primera generación de pintores de la Escuela
veneciana: Giovanni Palma da Serinalta, Lorenzo Lotto,
Sebastiano Luciani, y Giorgio da Castelfranco, conocido como
Giorgione. Su hermano Francesco también gozó de cierta relevancia en
Venecia como pintor.
El fresco sobre Hércules en el palacio Morosini se considera como
una de sus primeras creaciones. Otras obras tempranas son la Virgen con
el Niño del palacio de Belvedere en Viena y la Visitación de María a
Isabel (del convento de San Andrés), expuesta hoy en la Galería de la
Academia de Venecia. Tiziano y Giorgione, en esta época, estuvieron
asociados, de ahí la dificultad de distinguir sus primeras obras. La
primera obra conocida de Tiziano, el pequeño Ecce Homo de la Escuela
de San Roque, fue durante mucho tiempo atribuido a Giorgione. La misma
confusión de identificación se produce con más de algunas de sus Sacra
conversazione. Estos dos maestros fueron los líderes de la nueva escuela de
"arte moderna" de pintura, que adquirió modos de ejecución más flexibles,
libres de la simetría y el hieratismo que aún podemos observar en la obra
de Giovanni Bellini.
Cuando en 1510 la epidemia de peste se extendió por Venecia y acabó con la
vida de su compañero Giorgione, Tiziano marchó a Padua, donde demostró su
talento para la técnica del fresco en sus trabajos en esta ciudad en 1511,
tanto en la iglesia de los carmelitas como en la Escuela de San Antonio.
Algunos de estos trabajos aún se conservan. Destacan El abrazo en la
puerta dorada y tres escenas de la vida de San Antonio de Padua: El
milagro del recién nacido, El milagro del marido celoso y El
milagro del hijo irascible.
Durante su dilatada carrera, se convirtió en el más influyente de los
pintores de la Escuela veneciana, y en el más laureado de la República
Serenísima en toda su historia. Las muertes de Giorgione (1510) y Bellini
(1516), y los traslados de Sebastiano del Piombo a Roma (1511) y de Lorenzo
Lotto a Bérgamo (1513), dejaron a Tiziano sin rivales en la ciudad.
Durante el periodo 1516-1530, que se puede calificar como de expansión, el
artista se liberó de los cánones herméticos aprendidos durante su juventud
y abarcó un mayor número de temas. Sin embargo, sus retratos fueron un
elemento clave para introducirle en las cortes más prestigiosas y conocer a
los hombres más poderosos de su tiempo.
El artista continuó simultáneamente con su serie de pequeñas
Madonnas, que insertaba en escenas paisajísticas a la manera de la
pintura de género poético-pastoral, muy de moda en aquella época. La
Virgen con el Niño, San Juanito y Santa Catalina, conocida como la
Virgen del Conejo, en el Museo del Louvre es el prototipo de este clase
de lienzos. Otro ejemplo de pintura religiosa de este período es el
Entierro de Cristo, también en el Louvre. Ésta también fue la época de
su mejor pintura mitológica, tales como La Bacanal del Museo del
Prado o Baco y Ariadna de la National Gallery de Londres,
"[...] quizá las más brillantes producciones de cultura neo-pagana o de
"Alejandrismo" del Renacimiento, muchas veces imitadas pero nunca
superadas, incluso ni por el propio Rubens." Finalmente, habrá que
destacar los retratos de medio cuerpo y bustos femeninos como el inicial
Flora de los Uffizi o la Mujer mirándose al espejo del Louvre
(en la que se ha intentado reconocer, sin ningún rigor histórico, a Laura
de Dianti o a la esposa de Tiziano).
Flora pintado en 1515
Las buenas relaciones que mantuvo con la corte de Mantua le van a
proporcionar contactos que supondrían su consagración como retratista. En
1530, pudo pintar a Carlos I de España, que se había desplazado a Bolonia
con motivo de su coronación imperial como Carlos V. El emperador le pagó
sólo un ducado por el retrato, al que añadió ciento cincuenta más de su
bolsa el propio duque Federico II Gonzaga, quien poco después le concedería
el beneficio de Médole a su hijo Pomponio, que se había decidido por la
carrera eclesiástica. Su amigo, el tratadista Sebastiano Serlio, le puso en
contacto con una nueva corte: Urbino, cuyo duque, Francesco Maria della
Rovere, le encargó un retrato vestido con la rica armadura de condottiero.
La maestría de Tiziano para el retrato le otorgó una amplia fama durante
toda su vida. Pintó fielmente a príncipes, duques, cardenales, monjes,
artistas y escritores. "[...] ningún otro pintor tuvo tanto talento para
extraer de cada fisonomía rasgos a la vez característicos y bellos". El
reflejo de la psicología de los retratados, la claridad de los rasgos y la
instantaneidad de las figuras elevan a Tiziano a la altura de los mejores
retratistas de la Historia, como Rembrandt o Velázquez.
También realizó para Guidobaldo della Rovere, el hijo del duque, la famosa
Venus de Urbino (Galería Uffizi), en 1538. El tema de la diosa Venus
es recurrente en el maestro véneto y tras realizar esta obra, debido a su
viaje a Roma, aumentó su interés por la diosa romana: Venus y Adonis
(Museo del Prado), Venus recreándose en la música (dos versiones, en
Madrid y en Berlín), Venus del espejo (Galería Nacional de Arte de
Washington).
Venus del espejo
Melip - 20/5/2008 a las 16:41
(cont.)
Pintó por segunda vez al emperador Carlos en 1533 en Bolonia, recibiendo
esta vez un pago auténticamente regio e iniciando una de las relaciones más
sólidas entre un artista y un comitente, que duraría más de un cuarto de
siglo. El rey nombró a Tiziano "pintor primero" de la corona de España,
"conde del Palacio Lateranense, del Consejo Aúlico y del Consistorio", al
tiempo que fue designado caballero de la Espuela de Oro, con espada, cadena
y espuela de oro. Sus hijos, asimismo, fueron elevados a la dignidad de
Nobles del Imperio. En 1548 se requirió su presencia en la Dieta Imperial
celebrada en Augsburgo, donde pintó el innovador retrato ecuestre del
emperador en la batalla de Mühlberg, todo un símbolo del poder
imperial. Su estancia en la ciudad alemana le brindó la oportunidad de
conocer a la nobleza local, al duque de Alba, al ilustre prisionero Juan
Federico I de Sajonia y a la reina María de Hungría. Ésta le encargó la
serie de los cuatro "condenados" o las "furias" para la decoración de su
estudio, que consta de Los suplicios de Prometeo y Tántalo, perdidos ambos,
y los de Sísifo y Ticio, conservados en el Prado.
El emperador Carlos V en Mühlberg Pintado en 1548, quizá sea la obra
más reconocida de este pintor en el Museo del Prado.
Durante sus últimos veinticinco años (1550-1576), el artista quedó
absorbido cada vez más por su faceta de retratista y se volvió más
autocrítico, con un insaciable perfeccionismo que le impidió terminar
muchas obras.
Algunas de ellas quedaron en su estudio durante al menos diez años,
durante los cuales no se cansaba de retocarlas, añadiéndoles constantemente
nuevas expresiones más refinadas, concisas o sutiles. Para cada obstáculo
que encontraba en la ejecución de sus lienzos, Tiziano ideaba una nueva y
mejorada fórmula. Nunca alcanzó cotas tan altas en emoción y tragedia
como en La coronación de espinas (Museo del Louvre), en la expresión
del misterio y la divinidad de Los peregrinos de Emaús o del
heroísmo y la soberbia de El Dux Grimani adorando a la Fe (Palacio
Ducal de Venecia) o de la Trinidad (Museo del Prado).
Por otro lado, sus pinturas más conmovedoras fueron realizadas en esta
etapa de senectud: las Danae de Nápoles y de Madrid, la
Antíope del Louvre, el Rapto de Europa (en Boston, colección
Gardner), etc. Incluso trató problemas de claroscuro en los efectos
nocturnos de sus escenas, como El martirio de San Lorenzo (iglesia
de los jesuitas de Venecia) o San Jerónimo (Louvre). Siempre mantuvo
un dominio característico del realismo, como se pueden comprobar en los
magníficos retratos de esta época, como los de Felipe II, los de su
hija Lavinia o varios autorretratos.
La relación de Tiziano con Felipe II fue igual de fructífera e
intensa que con su padre. Sin embargo, los pedidos eran abundantes y,
aunque Tiziano no pisó la corte de Madrid para retratar al rey, sí le
remitió un gran número de obras. Algunas fueron de tipo religioso como el
Entierro de Cristo, la Oración en el Huerto y el Martirio
de San Lorenzo para el Monasterio de El Escorial, otras de corte
mitológico como las Poesías a que se refiere en sus cartas o una
serie de Venus y otras composiciones de carácter patriótico como
Felipe II ofrece al cielo al infante don Fernando, encargada por el
rey en 1571 en conmemoración de la victoria de Lepanto y la Religión
socorrida por España del Museo del Prado.

Danae recibiendo la lluvia de oro pintada en 1553 y encargada por
Felipe II, aunque Miguel Ángel le adjudicaba deficiencias desde el punto de
vista del dibujo, el estudio de Tiziano reprodujo esta misma escena para
diferentes encargos.
En 1566, Giorgio Vasari visitó al maestro en Venecia para llevarle
un nombramiento honorífico, junto con los de Andrea Palladio y
Tintoretto, de miembro de honor de la Academia de Artistas de
Florencia. En su encuentro en el taller de Tiziano, Vasari reseña que
"aunque era muy viejo, lo encontré con los pinceles en la mano".
Tiziano rondaba los noventa años cuando la peste negra asoló Venecia. Murió
a consecuencia de la epidemia (curiosamente por el mismo motivo que su
compañero Giorgione), el 27 de agosto de 1576. El Senado veneciano derogó
una severa medida que obligaba a incinerar los cadáveres de las víctimas
que morían de esta enfermedad y permitió que sus restos recibieran
sepultura en la iglesia de los Frari
Inmediatamente después de su muerte, su hijo y discípulo Horacio murió en
el mismo brote epidémico. Su suntuosa mansión fue saqueada en ese momento.
Fuentes:
- Wikipedia
- Artehistoria
RobotSpiritual - 20/5/2008 a las 17:17
Pintor destacado perteneciente a la Escuela Veneciana del s.XVI, Tiziano
recoge en sus inicios el testigo dejado por Giorgione para evolucionar en
los presupuestos por él introducidos relativos a luz, color y percepción,
tan distintos ya de los empleados por los anteriores maestros venecianos
quattrocentistas (las líneas son más imprecisas, predomina el color, los
contornos se difuminan… , llegando en su
vejez a crear composiciones que asombrosamente prefiguran formalmente el
posterior impresionismo.

Salomé
Tiziano es un pintor de la alegría, la sensualidad y la elegancia, como se
puede apreciar en sus conocidas composiciones de carácter mitológico,
además de un avezado observador de la realidad y del carácter humano, tal y
como atestiguan los múltiples retratos que realizó (tipología destacable en
su producción por la originalidad que consiguió imprimirle, conformándose
en maestro de posteriores pintores).
Fuente : http://www.arteespana.com/tizianovecellio.htm
http://www.goear.com/listenwin.php?v=4f07aed
ClaraCristina - 20/5/2008 a las 17:58
Foto de www.uco.es
Realmente sensual.
Dicen que Rubens templó su estilo gracias a la influencia de Tiziano...pero
las mujeras de Tiziano son más estilizadas y su gesto más libre ¿verdad?
Al parecer,por sus pinceladas rápidas y vivas, sus contemporáneos decian
que utilizaba pinceladas descuidadas...madre mía...fijaros en el movimiento
de las telas, es un sueño.
ClaraCristina - 20/5/2008 a las 18:05
Solo hay una cosa que me parece fria en sus retratos, son los ojos, ¿no os
parece que le faltan algo de luz?...puede ser?
xoxoo7ooxox - 20/5/2008 a las 19:25
No conozco casi nada sobre este pintor, pero he stado observando algunos
cuadros de él y , efectivamente, salvo alguna excepción casi todos los que
ví tienen los ojos "planos" como éste último que pusiste.
Hay algunos que no lo parecen,como:
Ippolito de Medici
Simón el Cireneo, los ojos de Jesús
que sí ,tienen más vida.
Una buena observación Clara, en los ojos está la Vida.
Saludos
ClaraCristina - 20/5/2008 a las 19:42
Muchas gracias a ti por contestarme Paco. Últimamente parece que mis
preguntas no son lo suficientemente interesantas como para que sean
contestadas.
xoxoo7ooxox - 20/5/2008 a las 19:55
Vaya!... de nada. Pero creo que no debes de tomarte la cosa tan "a pecho",
lo mismo no tiene nadie nada que contestar en un momento dado. Yo tampoco
intervengo mucho... solo en los temas que me gustan o llaman la
atención.
saludos a tod@s
Melip - 20/5/2008 a las 20:00
Efectivamente, ClaraCristina y como bien dice Paco, en la luz de los ojos
está la vida del personaje retratado y es cierto que en la mayoría de los
retratos que he visto de Tiziano, le faltan esos puntos de luz que dan
vida.
Como se puede ver, y corroborando las palabras de Paco, el retrato de
Ippolito de Medici
mluisa - 20/5/2008 a las 21:51
Pues a mi el tema de los ojos me ha ha traido a la mente a Tintoretto,
alumno de Tiziano, sus retratos son IM-PRE-SIO-NAN-TES, muy expresivos, y
acabo de caer en que posiblemente sean los ojos... muy muy interesante...
¿es eso lo que realmente vemos en un buen retrato? ummmm ...
Melip - 20/5/2008 a las 22:31
Subo dos fotos de dos de sus cuadros.
El primero es de 1510, de su primera época. El segundo, posiblemente sea de
los últimos que hizo, hacia 1576 (poco antes de su muerte)
San Marcos entronizado por los Santos (hacia 1510)
La Piedad Hacia 1576
pequeñosaltamontes - 21/5/2008 a las 11:46
Hola ,bueno te voy acontestar dentro de lo posible al tema de los ojos
claracristina.
hay que tener en cuenta los muchos repintes y restauraciones que tienen
estos cuadros al cabo de los años ,eso lo primero ,despues no todo el mundo
sabe captar la psicologia del personaje ,con dos trazos como hizo velazquez
en el retrato del papa inocencio,a parte de todo esto las fotografias nunca
dan una aproximacion e la realidad buena ,abría que ver el cuadro al
natural y seguro que si que tendría profundidad y aún maspsicologia del que
parece tener ,espero haberte ayudado en algo
cristinna - 21/5/2008 a las 12:38
A mí me ha pasado con GOYA,exactamente igual,me gusta como pinta .Pero si
pintaba a La familia del Duque de Osuna,a todos les pintaba igual los ojos
,redondos y oscuros como si estuviesen todos asustados.O la familia de
Carlos IV,todos tienen pintados los ojos iguales.Bueno y a la Duquesa de
Alba a veces le daba un poco de luz,pero la mayoría de las veces el iris se
confunde con la pupila.Creo que en ésa época le pasaba a muchos
artistas,hoy en día lo de decir "que los ojos son el espejo del alma"hace
querer pintar a la persona,incluso enseñando su caracter y su interior.
Aparte de que la fotografía ya no es lo que era.
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