Melip - 18/4/2008 a las 20:30
Caspar David Friedrich es el máximo representante del Romanticismo
en Alemania, y uno de los más importantes pintores de la época en Europa,
junto a Goya, Delacroix, Turner y Constable.
Friedrich nació el 5 de septiembre de 1774 en la pequeña ciudad portuaria y
universitaria de Greifswald, en una región que desde 1648 hasta 1815
permaneció bajo dominio de Suecia. Este hecho determinaría en buena medida
el pensamiento político de Friedrich: la política de autonomía con que el
reino sueco gobernaba esta zona, suscitó la simpatía del pintor, quien
consideraba a Suecia un país de libertades, un modelo a seguir, aunque,
como nacionalista, celebrara el retorno de la Pomerania Anterior al
conjunto de estados alemanes como parte de Prusia.
Era el sexto hijo del fabricante de jabones y cerero Adolph Gottlieb
Friedrich (1730-1809). Tanto él como la madre de Friedrich, Sophie Dorothea
Bechly (1747-1781), procedían de Neubrandenburg, ciudad a la que acudirá en
numerosas ocasiones el pintor a lo largo de su vida a visitar a sus
familiares, y que quedará reflejada en muy diversos cuadros. Dos de sus
hermanos fallecieron durante su infancia, y una hermana murió de tifus a
los veinte años. Un hecho traumático, que marcaría al sensible pintor para
toda su vida, fue el fallecimiento de su hermano Johann Christofer, un año
menor que él. Habiendo caído Friedrich al agua al volcar una pequeña
embarcación en la que navegaban, Johann Christofer se lanzó a salvarlo,
pereciendo en el mismo intento ante los ojos de Caspar, quien tenía
entonces trece años. En 1781 había muerto su madre; desde entonces el ama
de llaves, a quien llamaban "Mutter Heiden", se encargó de cuidar a los
niños. Caspar David se crió en un ambiente de devota religiosidad luterana,
acendrada por las lecturas diarias de textos religiosos que su padre
realizaba como parte de la formación de sus hijos. La relativa prosperidad
del negocio permitió a Adolph Gottlieb Friedrich la contratación de un
joven estudiante de teología como profesor particular. Este tutor privado
enseñó a Friedrich principalmente latín, literatura y música. De esta época
se conservan algunas láminas caligrafiadas (6167) con máximas de corte
moral y pedagógico, imbuidas del espíritu de la Ilustración.
En torno a 1790 comenzó a iniciarse en las técnicas del dibujo y el color
como pupilo de Johann Gottfried Quistorp (1755-1835), profesor de dibujo en
la Universidad de Greifswald. Su enseñanza fue determinante, así como la
posibilidad de acceso a su espléndida colección de libros y grabados en
cobre. Fue Quistorp quien acostumbró al joven Friedrich a recorrer a pie
los alrededores de la ciudad y le descubrió numerosos lugares, entre ellos
Eldena, Gützkow o la isla de Rügen. Otro factor decisivo en estos años es
el conocimiento del poeta y Pastor Gotthard Ludwig Theobul Kosegarten
(1758-1818), amigo de Quistorp, cuyas doctrinas de pietismo panteísta y
romántico habrán de influir de forma decisiva en el pintor. Éste acudirá en
numerosas ocasiones a visitarlo a Altenkirchen, en Rügen, de donde
Kosegarten era prior. Allí no sólo se embeberá de los paisajes bálticos,
sino que escuchará las disertaciones del sacerdote sobre la presencia de
Dios en la Naturaleza, y se familiarizará con los temas de la poesía y los
mitos nórdicos primitivos.
Con veinte años, en 1794, Friedrich se matricula en la Real Academia de
Arte de Copenhague, una de las más avanzadas y liberales de Europa. Allí
estudió de 1794 a 1796 dibujo; entre este año y 1798, dibujo de modelos en
yeso; en 1798 pasó al estudio de dibujo de desnudo. La pintura al óleo no
era materia de la Academia, sino que era enseñada en privado por los
profesores. Todos eran artistas de primera fila y ejercieron una influencia
irreversible en Friedrich, apreciable en todas sus obras. Entre ellos
destacan Jens Juel, pintor de retratos y paisajes, en especial nocturnos;
Christian August Lorentzen y Johannes Wiedewelt. Con todo, fue Nicolai
Abraham Abilgaard (1743-1809) quien marcó de manera más decisiva el ánimo
de Friedrich. Abilgaard era el máximo representante de la pintura histórica
clásica en Dinamarca, así como un ossiánico convencido. La pintura en
Copenhague se hallaba influida por la jardinería inglesa de fines del siglo
XVIII. El dibujo en estas naturalezas llenas de motivos arquitectónicos era
muy practicado por los alumnos de la Academia. Friedrich visitó los
numerosos parques de la ciudad creados en este estilo y trasladó a sus
acuarelas las ruinas, iglesias góticas, monumentos funerarios y rocas en un
tono sentimental y melancólico acorde con estos lugares. Allí adquirió su
afición al paisaje y a este tipo de motivos, que hoy podemos considerar
plenamente románticos.
En la primavera de 1798, tras completar sus estudios, Friedrich retornó a
Greifswald. En octubre, pasando por Berlín, se dirigió a Dresde, capital de
Sajonia, la "Florencia alemana", en donde se asentó. En esta ciudad, salvo
por ciertas visitas a la Alemania central y Bohemia, permaneció hasta el
final de su vida. Se inscribió en las clases de dibujo de la Academia de
Bellas Artes, en la que, en 1799, se expusieron algunos de sus trabajos por
primera vez. En aquella época, Dresde era el centro del Romanticismo,
Friedrich, sin embargo, apenas se relacionó con estos ambientes, prefería
recorrer las salas de la Gemäldegalerie, en la que contemplaba a los
grandes maestros, como Jacob Van Ruisdael o pasear por los alrededores de
la ciudad, dibujando de forma intensiva la naturaleza, realizando sus
primeros paisajes, empleando para ello de manera profusa motivos simbólicos
como senderos, puentes, ríos, colinas lejanas, árboles y vistas de
ciudades. Estos mismos trabajos hacían un marcado uso del contraste,
simbólico, entre partes iluminadas y sombrías. Su esperanza era ganarse la
vida ejecutando vistas y panoramas, y su técnica era la sepia, muy en boga
por entonces.
Entre 1801 y 1802 permaneció en Greifswald de nuevo, en donde fue visitado
por Runge. Durante la estancia visitó la isla de Rügen, y de los estudios
ejecutados realizó varios paisajes a la sepia en línea con la tradición de
los maestros de Dresde Johann Christian Klengel y Adrian Zingg (1734-1816).
Estas obras causaron gran admiración en la exposición de la Academia de
Dresde de 1803. Animado por Johann Wolfgang von Goethe, envió dos sepias a
la exposición del Weimarer Kunstfreunde (Amigos del Arte de Weimar) de
1805. Goethe le concedió un premio, compartido ex aequo, de sesenta
ducados, por su 'Procesión al atardecer", aunque el tema del
concurso era "La Vida de Hércules". Con motivo de este galardón, se inició
una larga y difícil amistad de Friedrich y Goethe, que terminaría en 1815
con la total separación y enemistad en el terreno de la concepción del
Arte. La relación concluyó con un estallido de ira de Goethe, quien amenazó
con golpear los cuadros de Friedrich contra la esquina de su mesa,
gritando,"¡Esto (este tipo de obras) no debería permitirse!".
Durante estos años, 1800-1808, Friedrich realizó numerosas obras de
estudio, xilografías y dibujos, en las que los motivos predominantes son
figuras solitarias, melancólicas, o árboles muertos, cuyo fondo se halla
impregnado del Sturm und Drang romántico. Si los románticos franceses, para
romper con un presente del que se sienten ajenos, vuelven su mirada a la
Antigüedad clásica, los pintores alemanes, como Friedrich y Runge, tornan
la vista hacia el paganismo y el goticismo germánico. Precisamente, Runge
se constituirá en la mayor influencia sobre Friedrich en estos años. La
asociación del paisaje concreto con las horas del día, las estaciones o las
edades del hombre, fue un tema dominante en Friedrich durante esta década.
Tras conocerse en Greifswald en 1802, compartieron sus inquietudes, hasta
1805, en Dresde, en donde Runge llevaría a cabo las primeras versiones de
Las Horas del día. En 1807 Friedrich comenzó a pintar óleos, y fue uno de
los primeros trabajos en esta técnica el que lo catapultó a la fama, aunque
de manera harto polémica. Se trata de“La Cruz en la Montaña”, Altar
de Tetschen, realizado para el conde Graf. F. A. Von Thun-Hohenstein para
su castillo de Tetschen (Decin, Bohemia). El chambelán de la corte y
crítico de arte Basilius von Ramdohr expresó en 1809, en un artículo
publicado en el "Zeitschrift für die Elegante Welt", su desagrado ante los
conceptos subyacentes a esta obra, a su nueva concepción del paisaje, el
Arte y la pintura religiosa. Ante su crítica demoledora se alzaron las
voces de numerosos amigos del artista, como Ferdinand Hartmann, Gerhard von
Kügelgen, Christian August Semler y Johann Rühle von Liliestern. En el
mismo 1809, Friedrich repite su esquema revolucionario de contenido
panteísta en“Monje en la orilla del mar”, presentado junto a la
“Abadía en el encinar”, a la exposición de la Academia de Berlín de
1810. Ambos lienzos generaron una crítica vehemente pero también la
adhesión entusiasta, por primera vez, de los literatos románticos, dada la
capacidad de expresar temores y emociones que Friedrich confiere en ellas
al paisaje, capacidad que no se halla en el paisaje en forma natural. Ambas
obras fueron adquiridas por el príncipe Federico Guillermo IV de Prusia y
Friedrich fue elegido, por una exigua diferencia en la votación, miembro de
la Academia berlinesa. Durante estos años, Friedrich no dejó de viajar,
buscando el encuentro, la comunión con la naturaleza, y el retorno habitual
a su tierra natal.
Friedrich alcanzó un gran éxito en marzo de 1814 en la exposición
conmemorativa de la liberación de Dresde, a la que presentó “Tumbas de
héroes antiguos” y “El cazador en el bosque”. Ahora que se
había logrado la victoria, era el momento de homenajear a los caídos, por
lo que proyectaron varios monumentos para este fin, de los que no se erigió
ninguno. La inquietud política era manifiesta en el Friedrich de esta
época. A la derrota de Napoleón no siguió una política renovadora; antes
bien, el sistema de la Restauración se encargó de volver a poner en
práctica la política absolutista monárquica de antes de la Revolución. Las
esperanzas de los patriotas como Friedrich se vieron frustradas. Él mismo
explicaba así la negativa a celebrar la memoria de los muertos con la
construcción de estos monumentos:"Mientras sigamos siendo esclavos de
los príncipes no se hará nada grande de este tipo. Donde el pueblo no tiene
voz, tampoco se le permite sentirse y celebrarse a sí mismo". Un signo
externo de esta disconformidad nacionalista y política es la adopción del
traje tradicional germano. Había sido parte de la lucha contra Francia, y
en 1815 fue retomado por los estudiantes de signo republicano, con tal
éxito que se convirtió en el atuendo propio de los artistas e
intelectuales. Tras la reacción de 1819, cuando los republicanos fueron
perseguidos como "demagogos", el traje fue prohibido. A pesar de ello,
apareció de forma recurrente en los cuadros de Friedrich, lo que suponía
una arriesgada manifestación pública de sus inclinaciones políticas.
A la muerte de Adrian Zingg, en 1816, Friedrich fue nombrado miembro de la
Academia de Dresde con un sueldo anual de 150 thalers. Sin embargo, no se
convertirá en profesor, a tiempo parcial, hasta 1824, con lo que se
incrementó su salario a 200 thalers. Cuando el fallecimiento de Klengel ese
mismo año dejó libre la plaza de profesor titular y director de la clase de
paisajismo, los directores de la Academia prefirieron dejar el puesto
vacante. La posición política de Friedrich comenzaba a resultar muy
incómoda, y fue, sin duda, una de las causas de su rápido declive en el
favor popular y de la crítica. El pintor, que había contado entre sus
admiradores a Federico Guillermo III de Prusia, y su hijo y Príncipe
heredero, al Zar Nicolás I, al príncipe heredero de Dinamarca, a Goethe y,
en fin, a los más célebres escritores y pensadores del momento, vio cómo, a
partir de la Restauración, su nombre se veía empequeñecido en las páginas
de los diarios, y la clientela, extraída de la burguesía ilustrada, no
bastaba para sostenerlo. Entre estos admiradores de extracción burguesa se
encontraban personas, a la larga, decisivas en su vida personal y artística
como Carl Gustav Carus, a quien conoció en 1817, y Johann Christian Clausen
Dahl, quien en 1823 pasó a vivir en el mismo inmueble. A pesar de los
requerimientos de otros pintores, se negó de forma sistemática a marchar a
Italia, país que detestaba, no por su propia naturaleza, sino por el éxito
de la pintura que allí llevaban a cabo los nazarenos, a la que se oponía
con denuedo.
En enero de 1818, ante la sorpresa de todos sus amigos, que le conocían
como un tímido e introvertido personaje, sensible y amistoso pero nunca
dado a los amores, Friedrich contrae matrimonio con Caroline Bommer, vecina
suya, diecinueve años más joven que él, hija de un agente comercial de la
Blaufarben Niederlage. Su carácter callado, tranquilo, no modificó en
absoluto el modo de vida del pintor. El matrimonio tuvo tres hijos: una
hija, Emma, nacida en 1819; una segunda hija, Agnes Adelheid, en 1823; y un
hijo, Gustav Adolf (por el monarca sueco del mismo nombre), nacido en 1824,
quien alcanzó cierta notoriedad, de adulto, como pintor de animales. El
viaje de bodas llevó a los esposos a Neubrandenburg, Greifswald y Rügen, y
durante él Friedrich realizó numerosos estudios. La huella de este periplo
matrimonial fue de relieve, como lo demuestran algunas de sus obras
maestras, nacidas en este contexto, como “En el velero” y “Rocas
cretáceas en Rügen”.
También en esta época hay un cambio en su estilo: las composiciones se
hacen menos simétricas y se detecta un nuevo énfasis en las figuras,
generalmente en pareja, en especial en lo que se refiere a la figura
femenina, a la que dota de nuevos contenidos simbólicos. En 1820 la familia
se traslada a la nueva casa en la que realizará sus grandes obras de
madurez, las cuales recogen todas estas nuevas tendencias, como “Mujer
en la ventana” de 1822. A fines de la década de los veinte, se aprecia
un renovado interés por la observación de la forma y el color en el mundo
natural, así como en los sutiles juegos de luz de distintas procedencias e
intensidades. La vida de Friedrich, según Carus, era "un fragmento de su
arte, caracterizada por una estricta integridad, rectitud y reclusión.
Nunca se le encontraba en sociedad; se le podía encontrar casi siempre
meditando sobre su trabajo en su profunda y sombría habitación".
En 1824 padeció una seria enfermedad, de la que no sólo no se recuperó sino
que, dos años más tarde, se agravó, por lo que necesitó de un periodo de
convalecencia en Rügen. Fue su último viaje a su patria. Al año siguiente
pudo volver a pintar, aunque, a consecuencia de la enfermedad, se percibe
una tendencia a los paisajes de tipo melancólico, en especial invernales. A
la enfermedad corporal se une una creciente obsesión, narrada también por
Carus:"En su forma de ser extraña, siempre triste y profunda, se habían
venido desarrollando unas ideas fijas, evidente anticipación de la
enfermedad cerebral a la cual habría al fin de sucumbir, que comenzaron a
minar su vida familiar. Desconfiado como era, se atormentaba a sí mismo y a
los suyos figurándose la infidelidad de su mujer, un delirio privado de
sentido y, sin embargo, capaz de absorberlo por completo". A estas
dificultades en la salud se unió el progresivo hundimiento de su
popularidad. Ahora predominaban la Escuela de Düsseldorf, el historicismo y
la religiosidad de los nazarenos y, en general, el arte burgués que
desemboca en el Biedermeier. Esto amargó sobremanera al pintor, quien
vertió todas sus opiniones sobre el Arte y estas corrientes en sus
"Observaciones sobre la contemplación de una colección de pinturas",
de 1830.
La Sociedad Sajona de Arte, fundada por el coleccionista Johann Gottlieb
von Quandt en 1828, hizo miembro de ella a Friedrich, y compró una serie de
cuadros durante los años treinta, a instancias de Carus; su protector, el
escritor y consejero de Estado ruso Vassili Andreievich Shukowsky, logró
introducir algunas de sus obras en la corte de Rusia... Pero esto no bastó
para evitar la creciente penuria económica del pintor. En junio de 1835
padeció un ataque de apoplejía, que le dejó inhábil. Durante seis semanas
se retiró al balneario de Teplitz en Bohemia, en donde ya estuvo tras su
enfermedad de 1826. La mejora, leve, le permitió comenzar a dibujar, pero
el óleo, que le fatigaba en gran medida, hubo de ser abandonado a favor de
la acuarela y la sepia, que causaban menores penalidades. Estas acuarelas,
dibujos y sepias continuaron apareciendo en la exposición anual de la
Academia de Dresde hasta 1838. Sus motivos se limitan a túmulos, costas
rocosas bajo la luna, ataúdes, ruinas y lejanas ciudades inalcanzables, con
los que Friedrich, sabedor de su muerte cercana, aislado y pobre, medita
sobre la vida pasada y futura. En marzo de 1840, Shukowsky escribe en su
diario:"Fui a ver a Friedrich. Una triste ruina. Llora como un
niño".
Friedrich falleció el 7 de mayo de 1840 en Dresde. Fue sepultado tres días
más tarde en el Cementerio de la Trinidad de dicha ciudad. Friedrich cayó
en el más completo de los olvidos durante el siglo XIX. Su memoria y su
obra no fueron recuperadas hasta comienzos de este siglo, cuando la
concepción sobre el Arte había sido radicalmente modificada por las
Vanguardias. Su influjo salta, desde el Romanticismo, hasta el Surrealismo,
el movimiento que más afirmó su influencia. Max Ernst o René Magritte son
dos de los autores que más han coincidido en ello. También el Expresionismo
alemán y la Abstracción presentan puntos de contacto con la obra del pintor
de Greifswald.
El escultor francés David d'Angers dijo de él: “He aquí un hombre que ha
descubierto la tragedia del paisaje”.
Bibliografía:
- Wikipedia
- Artehistoria
Melip - 18/4/2008 a las 20:54
Estas son dos de las obras de Friedrich que más me gustan. Pero hay muchas
más ...
El caminante ante el mar de niebla
Luna saliendo sobre el mar
kristal - 18/4/2008 a las 21:53
Melip , el caminante ante el mar de niebla la iba a poner, me encanta ese
cuadro...
Me parece Bécquer de espaldas ,pensando en alguna de sus rimas
Soy una antigua, pero la época del romanticismo es de mis favoritas...
tanto en pintura como en poesía.........
Dicen, que se pinto a si mismo de espaldas ,simulando ser un viajero.
El paisaje es de la Suiza de Sajonia
Da la sensación a quien mira el cuadro, de que ves , lo mismo que mira
él
Por lo visto le gustaba esa técnica, ponía al personaje como punto de
fuga para dar importancia al paisaje.... si nos damos cuenta, en el cuadro
de abajo hace lo mismo.
TERESA - 18/4/2008 a las 22:01
Estos dos preciosos cuadros se pueden contemplar en el Museo Thyssen de
Madrid
Mañana de Pascua, 1833
Óleo sobre lienzo
43,7 x 34,4 cm

y este otro:
Barco de pesca entre dos rocas en una playa del Báltico
Óleo sobre lienzo, 22 x 31,2 cm

En 1941 este cuadro fue encontrado por Carl von Lorck en el palacio de
Basedow, en la región de Mecklenburgo, junto a otras cuatro pinturas de
Friedrich. Incluso al año siguiente, después de haber publicado su primer
hallazgo, descubrió otras dos obras del pintor en ese mismo lugar. Von
Lorck dedujo que estas obras habían sido adquiridas directamente al artista
por el propietario del palacio, el conde Friedrich von Hahn (1804-1859).
El cuadro representa un velero con varios pescadores a bordo haciéndose a
la mar en una pequeña ensenada del litoral báltico. Si se identifica el
lugar con una playa indeterminada del Báltico, se hace en razón a los temas
que frecuentan absolutamente las marinas de Friedrich: la costa pomerana y
Rügen. Sin embargo, aún no se ha relacionado la fisonomía de este paisaje
con dibujos concretos del pintor realizados del natural.
La escena, ambientada en una hora crepuscular, incluye un grupo de hombres
que, de pie y de espaldas al espectador, observan o despiden la
embarcación, aunque sin que sus miradas se crucen con las de los
tripulantes. La presencia de estos personajes, vestidos con ropa
tradicional alemana, no es fácil de explicar.
Creo que a este pintor le llamaron "El pintor de la calma" o el
romántico.
Melip - 19/4/2008 a las 00:15
Pues Teresa, como signo externo de disconformidad nacionalista y política
es adoptar el uso del traje tradicional germano. En un momento dado fué
prohibido por el estado y entonces lo que hizo Friedrich era hacerlo
aparecer de vez en cuando en sus cuadros, como manifestación pública de sus
inclinaciones políticas.
TERESA - 19/4/2008 a las 22:30
Este también es bonito, con tonos mas claros: EL MONJE FRENTE AL MAR

Pepa - 20/4/2008 a las 11:41
El dibujo interesaba a los pintores alemanes de esta generación que sentían
la necesidad de someter su tormentosa y mística imaginación. El Monje
frente al mar es tambien uno de mis favotitos Teté, con esa obra logró una
fusión entre tema, sentimiento y estructura. Es espectacular como designa
los elementos de la naturaleza, la tierra...el agua. . La linea del mar
parece trazada con una regla, el trazo de las dunas, sin embargo es
irregular y la presencia del monje es lo que hace que nos de sensación de
orientación espacial. se puede ver claramente como la mirada asciende al
cielo. Friedrich rompe con el esquema paisajístico tradicional. En sus
obras hace sentir un mundo desértico. A friedrich no le interesaba la
figura humana y no era muy diestro como dibujante de figuras, de hecho se
dice que muchos de los personajes de sus obras estaban pintados por un
amigo. ¿Quiso representar en sus obras la soledad humana?.
...esta
tambien me gusta mucho...es sobrecogedora...ABADIA EN EL ROBLEDAL.
Melip - 21/4/2008 a las 02:57
Mujer en la ventana
Este se cree que es el único cuadro de interior de Friedrich. En
contra de lo que había sido habitual, a raiz de su matrimonio comienza a
pintar en sus cuadros figura femenina. En este caso se trata de Caroline
Bommer, su esposa. En agosto de 1820 el matrimonio se mudó a la calle An
der Elbe 33, junto al Elba. Consigo llevó Friedrich los paneles con que
regulaba la luz de las ventanas de su estudio, los cuales adaptó a sus
nuevas ventanas, tal y como aparecen en este cuadro. Como era su costumbre,
su estudio aparece desprovisto de la parafernalia propia de los de otros
pintores; en su austera desnudez, Friedrich sólo permite la presencia de
unos frascos en el alféizar. Su mujer ha abierto uno de los paneles y
observa, relajada, el otro lado del río, donde asoman una hilera de álamos.
Por el mástil se adivina la presencia de veleros, como los que abundaban en
su época en el Elba. El cuadro fue expuesto en la Academia de Dresde en
agosto de 1822. Puesto que, como de costumbre y dada su lentitud, Friedrich
acabó esta obra tarde, sólo pudieron incluirse tres obras del artista en
dicha exposición; una de ellas era El mar de hielo, hoy perdido,
precedente del lienzo del mismo título de 1824. Lo que se reprochó,
precisamente, fue la presencia de su mujer de espaldas en la ventana
martirio - 21/4/2008 a las 08:26
Interesante ! Gracias por ponerlo Melip
Amelia - 21/4/2008 a las 17:50
Esta obra la encuentro muy interesante pues se ve el estudio

Georg Friedrich Kersting. Friedrich's Studio
Autor:
Caspar David Friedrich
Pongo la Web donde se pueden ver sus obras y dibujos
http://pintura.aut.org/BU04?Autnum=11075&Empnum=0&Inicio=10
6
Gracias Meli por tu amplia información
Melip - 21/4/2008 a las 21:34
Gracias Amelia .... en varias de las fuentes que estuve leyendo decían que
se creía que el cuadro "Mujer en la ventana" era el único que había de
interior .... pues todas debieron de nutrirse de una misma fuente y
contaminada ... porque tú has encontrado el cuadro del estudio del pintor y
yo acabo de encontrar este otro:

Mujer con vela (candela)
M.MEJIAS - 21/4/2008 a las 21:55
Gracias, es estupendo el trabajo que haceis, es muy interesante.
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