jorgemateos - 4/6/2007 a las 14:10
El Sol.
En algún lugar de Pennsylvania, Anne Merak trabaja como ayudante del
sol.
Ella está en el oficio desde que tiene memoria. Al fin de cada noche, Anne
alza sus brazos y empuja al sol, para que irrumpa en el cielo; y al fin de
cada día, bajando los brazos, acuesta al sol en el horizonte.
Era muy chiquita cuando empezó la tarea, y jamás ha faltado a su
trabajo.
Hace medio siglo, la declararon loca. Desde entonces, Anne ha pasado por
varios manicomios, ha sido tratada por numerosos psiquiatras y ha engullido
muchísimas pastillas.
Nunca consiguieron curarla.
Menos mal.
Eduardo Galeano. Bocas del Tiempo.
picaro - 4/6/2007 a las 14:17
Que bonita historia JORGE, no la conocÃa, ni a su autor. Saludetes.
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