Tema: Un cuento de Pablo Coelho.

diamantina - 28/7/2006 a las 14:32

Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera.
Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados.

Pero el hombre no se dió cuenta de que ya había abandonado este mundo y prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los muertos andan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición...).

La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos. En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro. El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él el siguiente diálogo:

- Buenos días.

- Buenos días - Respondió el guardián.

- Cómo se llama este lugar tan bonito?

- Esto es el Cielo.

- Qué bien que hayamos llegado al Cielo porque estamos sedientos!

- Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. Y el guardián señaló la fuente.

- Pero mi caballo y mi perro también tienen sed...

- Lo siento mucho - Dijo el guardián - pero aquí no se permite la entrada a los animales.

El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber sólo.

Dió las gracias al guardián y siguió adelante.

Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles.

A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.

- Buenos días - dijo el caminante.

El hombre respondió con un gesto de la cabeza.

-Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo.

- Hay una fuente entre aquellas rocas - dijo el hombre, indicando el lugar. Podéis beber toda el agua que queráis.

El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed.

El caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre.

- Podéis volver siempre que queráis - Le respondió éste.

- A propósito, Cómo se llama este lugar? preguntó el hombre.

CIELO.

- El Cielo? Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo!

- Aquello no era el Cielo. Era el Infierno -contestó el guardián.

El caminante quedó perplejo.

- Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! Esta información falsa debe provocar grandes confusiones! - advirtió el caminante.

¡De ninguna manera! - increpó el hombre. En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.
Paulo Coelho
“Jamás abandones a tus verdaderos Amigos aunque eso te produzca inconvenientes personales. Si ellos han estado dándote su amor y compañía, has contraído una deuda: No abandonarlos nunca".
Porque:
Hacer un Amigo es una Gracia;
Tener un amigo es un Don;
Conservar un Amigo es una Virtud;
Ser un Amigo es un Honor.


lisbeth - 28/7/2006 a las 15:06

Melba esta muy lindo, estas historias son los que le hacen a uno los dias mas agradables. Gracias por compartirlo.


Besos, Lisbeth


REBECA - 28/7/2006 a las 16:25

Muy profundo Melba. Pablo Coelho es uno de mis escritores favoritos.


Violeta02 - 28/7/2006 a las 18:32

Gracias Diamantina por este cuento, es muy significativo y es que quien tiene un amigo tiene un tesoro!!! Besos


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