nube - 11/7/2006 a las 07:35
Clínica dental, Plaza de la Opera. Madrid. Interior tarde.
Ayer yo no creía en el Más Allá y de hecho lo escribí con minúsculas porque
se trataba de algo sin importancia para mí. Pero esta tarde he tenido una
experiencia con una religiosa que me ha hecho cambiar de opinión. He ido a
la consulta de la dentista, para un problema con una muela del Juicio. He
llegado a la hora exacta pero como ocurre siempre con los dentistos y las
dentistas, me han pasado a una sala, a leer el Hola. Visto completamente de
negro: pantalón negro, jersey negro, al hombro, bolso negro. Me siento. Del
bolso extraigo el libro de Bukoski la Máquina de ****** . Me pongo a leer.
Me canso y dejo el libro encima de la mesita. Leo Hola. Suena el timbre. No
presto atención. Alzo la mirada: una monja. Pero no una monja de estas
modernas, no, no: una monja vieja y vestida de monja de pies a cabeza; con
hábitos de gala. Pequeña, casi enana. Solo se le ve el rostro y sus rasgos
son de peruana o boliviana o chilena: no podría precisar si es quechua,
mapuche o mestiza descendiente de Garcilaso….. La sala de espera es grande
y con una docena de sillas… Pues a la sor no se le ocurre otra cosa que
sentarse a mi lado. Como los y las dentistas ganan mucha pasta, las sillas
son de diseño: Sillón Wassily del prestigioso diseñador Marcel Breuer en
piel y estructura de tubo de acero diseñada en 1925. Estas sillas tienen un
inconveniente: el asiento se inclina hacia atrás. Y la monja enana se
sienta y le quedan los pies flotando veinte centímetros por encima del
suelo. Y ahí nos tienes a los dos, vestidos completamente de negro sin
decirnos nada: silencio sepulcral iba a decir pero como es una frase muy
gastada….. no la digo. De pronto veo el libro “La máquina de ****** ”. Lo
podía haber colocado de veinte maneras diferentes pero no: está bien
centradito y con el título bien visible. Y la monja podría haber cogido una
revista y ponerse a leer pero no: mira fijamente al libro. El balanceo
cadencioso de sus piernas y su sonrisa de coneja me han hecho comprender
que lo del Juicio tendrá un mal Final para mí.
Gracias por estar ahí! jejeje
Galindo - 11/7/2006 a las 08:24
Quizas al balanceo de la sor fuese intencionado,jejj
Ada - 11/7/2006 a las 08:40
Ja,ja, ja, ja....
Un anécdota buenÃsima y muy bien contada.....
ja, ja, ja, ja
Sabanna - 11/7/2006 a las 10:41
A eso le llamo yo una situacion inoportuna, jejejeje
REBECA - 11/7/2006 a las 11:11
Igual le habrÃa hecho gracia leer el libro a la monja, jejeje. ¿Es
interesante?
Graciosa anécdota y muy bien contada nube.
Besitos.
nube - 11/7/2006 a las 18:59
un placer..haceros sonreir....(todo es ficción....) eso sabe mejor...
besitos amores
Maco! - 12/7/2006 a las 01:39
Me hiciste sonreir
Carlos - 12/7/2006 a las 07:12
Como tengas muchas anécdotas de estas al dÃa y encima las cuentes asÃ,
ya estas tardando en escribir un libro o salir en el club de la comedia
jajaja...me he reÃdo un montón.
joeee con las que visten de negro no se da que pensar
saludos
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