fdezsrez - 17/8/2008 a las 18:59
El tema que expongo al debate está escrito por un poeta: Luis García
Montero, lego seguramente en las artes pictóricas, y lo ha escrito a
propósito de la poesía como género de ficción. Mi única aportación ha sido
la de trocar palabras: pintura por poesía, leer poemas por mirar cuadros,
escribir por pintar, etc.
El texto del poeta, que copio tal cual en "Café tertulia" para el que tenga
curiosidad, pertenece a su ensayo "De la poesía como género de ficción" y
cuando lo leí me pareció encontrar bastantes similitudes ente ambas
discipinas artísticas, por lo que lo someto a debate a ver que opinan
ustedes:
"Cada estilo pictórico suele convertir en fantasmas sublimes sus propias
exigencias convencionales.
Cuando miramos un cuadro, cuando aceptamos entrar en el juego de la
pintura, asumimos una tradición de declaraciones sentimentales, de símbolos
y metáforas que pretenden condensar un estado de ánimo, de manchas de color
que nacen como un borbotón de vida en la misma raíz de la intimidad.
Por lo que es difícil explicarle a la gente que la pintura es un género de
ficción…una tarea que exige dedicación, largas horas gastadas en manchar,
en borrar lo pintado, en busca de una armonía, en romper lienzos y
renunciar a formas , en imaginar posibles soluciones, en construir
lentamente la historia que se quiere pintar.
Una pintura puede aparecer como la confesión espontánea de una verdad, una
caja de plata que llega a encerrar el impulso desbordado de los
sentimientos.
Como si surgiera en un acto de embriaguez, por el dictado de un sueño, por
la herida abierta de una conmoción irracional
Se tiene la figura del pintor como un ser tierno, adolescente de profesión,
poco materialista, que pinta escenas hermosas.
No resulta necesario que lo que se pinta sea verdad, importa que el
espectador lo vea y lo sienta como verdad, se vea implicado, afectado. La
artesanía pictórica se dedica precisamente a construir las condiciones
justas para que surja en los cuadros este efecto de verdad. Las cosas de la
pintura deben ocurrir en el lienzo, no en la vida, por eso la pintura es un
género de ficción.
Al mirar un cuadro hay que tener en cuenta que los pintores mienten más que
hablan, que inventan cuando pintan porque es su obligación.
Sería saludable que se comenzase a considerar la práctica de la pintura no
como el desahogo sentimental de personas enamoradizas o como la salida
vocacional de sensibilidades pintureras, sino como lo que realmente es o
puede llegar a ser, un ejercicio de la inteligencia."
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